Astroman: todo se puede en el tumbling

 

A finales de los años 30, dentro de la ficción, se originaron unos personajes extraordinarios que ostentaban algún poder sobrehumano, estos fueron denominados como super héroes. Alejandro Marrón, autor y director junto con Paulina Salas, nos presentan a Astroman, un ser cósmico que es el acompañante de Damián, un niño que padece la terrible enfermedad del cáncer. Astroman: Todo se puede en el tumbling, en una obra que se presenta todos los domingos a las 12:30 horas. hasta el 20 de octubre en la Sala Novo del Teatro La Capilla.

Astroman llega en los últimos momentos de Damián, quien ha sufrido las consecuencias del cáncer, cuya recuperación no se ha presentado y lo único que queda por hacer, es ayudarle a tener un desenlace llevadero y menos doloroso. Dentro de la inocencia característica de todo infante, las preguntas que se agolpan ante el fenómeno de la muerte, en ocasiones, representan todo un reto para ser contestadas. Es así, como Astroman, conduce al descubrimiento de esas respuestas para proporcionar un entendimiento de lo que sucede ante el infranqueable desenlace de la muerte.

El elenco está conformado por Mauro Gómez, quien tiene pequeñas intervenciones, sin embargo, lo relevante de su trabajo, es la presencia activa y las reacciones que en cada momento subraya la acción dentro del montaje. Roberto Jerr, interpreta a Damián. Su actuación queda reducida al cliché del niño, donde por momentos cae en la línea de lo “tontito” y ridículo, en vez de realmente construir la ficción de un niño. Rolando Monreal es quien interpreta a Astroman, cumpliendo con la performatividad de un personaje mitad super héroe y mitad niño. Por último, el mismo Alejandro Marrón, interpreta a Tomás, hermano de Damián.

La producción en una primera impresión es interesante, sobre todo cuando se entra al espacio de la representación y vemos a Roberto Jerr jugando en el piso con cajas y frascos de medicinas, permitiendo que veamos transformados esos elementos en aviones, autos y demás juguetes, sin embargo, falta explotar mucho más esos elementos durante la obra, pues no basta con que después se nos presente una maqueta con los mismos elementos para crear una ciudad. Los pocos mobiliarios, una mesa y un banco de hospital, de igual forma, en momentos, pareciera que no tienen una importancia escénica. El vestuario adquiere un toque pintoresco y divertido. La musicalización es atractiva y ayuda a enfatizar las acciones. Por último, el uso de los títeres se vuelve un recurso que faltaría explotar más, pues podrían no aparecer sin que realmente afectara la puesta en escena.

En esta su segunda temporada, Astroman: Todo se puede en el tumbling, propone un interesante acercamiento lúdico a la enfermedad y a la muerte, dirigido al público infantil. Hablo de un acercamiento, pues falta aterrizar verdaderamente las respuestas a las preguntas que se plantean dentro de la dramaturgia, además de que las actuaciones caen en los clichés, perdiendo veracidad y por tanto disminuyendo el mensaje que se intenta transmitir. Los elementos escenográficos no terminan por integrarse a la puesta y en general, la dirección escénica y actoral, están por encimita, haciendo que el discurso se disuelva y no cause un verdadero efecto en el espectador.

 

Sala Novo del Teatro la Capilla | Dramaturgia: Alejandro Marrón | Dirección: Paulina Salas y Alejandro Marrón | Elenco: Mauro Gómez, Roberto Jerr, Rolando Monreal y Alejandro Marrón | Domingo a las 12:30 hrs. Hasta el 20 de octubre de 2018