Vuelo Transoceánico

Eugen Berthold (Bertolt) Friedrich Brecht fue un dramaturgo y poeta alemán influyente del siglo XX y considerado el creador del teatro épico o dialéctico, quien escribió Der Ozeanflug (El vuelo sobre el océano) concebida como una obra radiofónica que tuvo una primera versión llamada Der Lindberghflug (El vuelo de Lindbergh) inpsirado por relato de Charles Lindbergh y su vuelo transatlántico de 1927, escrita para el Festival de música de Baden-Baden y que fue estrenada en 1929 con música de Kurt Weill y Paul Hindemith en una retransmisión por la Orquesta de la Radio del suroeste de Alemania; para 1930 la obra fue ampliada y titulada “Der Flug der Lindbergh”, pero en 1950 el propio Brecht hizo una nueva versión añadiéndole un prefacio en donde denunciaba las contribuciones de Lindbergh a la tecnología del bombardeo del terror así como su anti-intervencionismo en época de guerra y supuestas simpatías nazis. Esta obra ahora es presentada por la compañía Sur Oeste Arte Escénico con el nombre de “Vuelo Transoceánico” bajo la dirección de Hugo Martínez Bolaños y se presenta los jueves y viernes a las 20:00 hrs., los sábados 19:00 hrs. y domingos 18:00 hrs. hasta el 18 de febrero en el Foro António López Mancera dentro del Centro Nacional de las Artes.

Vuelo Transoceánico narra la proeza realizada por Charles Augustus Lindberg, aunque su nombre no importa, piloto e ingeniero estadounidense, que en 1927 cruzó el océano Atlántico, de oeste a este, uniendo así el continente americano y el continente europeo en un vuelo sin escalas y en solitario, enlazando así la ciudad de Nueva York y la ciudad de París, siendo un viaje de mas de 6,000 km de distancia. Durante la obra vemos todos los acontecimientos naturales y físicos que tuvo que enfrentar, así como la expectativa generada por la sociedad y los medios de comunicación, todo esto acompañado por números musicales que terminan por dar una dinámica ágil y entretenida.

El elenco esta conformado por César Alamillo quien interpreta a Charles Lindberg, Hugo Martínez Bolaños, Stephanie García, Alberto Mora, Lorena López Aguado y Fernanda Salas, que en conjunto realizan un gran trabajo, adoptando diferentes personajes, narrando la historia verbal y física, para sorprender con la agilidad, energía y sinergia de sus representaciones. Todos están perfectamente equilibrados y transmiten una fusión y compenetración que pocas veces se puede distinguir en una obra de teatro. Sin lugar a duda, es un excelente trabajo el que realiza cada uno de los actores y actrices que participan en esta propuesta teatral.

En escena vemos una estructura compuesta de tubos que fungen como torre de control, de avión, edificaciones, etc., adquiriendo un juego importante durante la obra, que además visualmente es funcional y llamativa.  El vestuario de Al Mendoza y Santa Elisa, inspirada en los años veintes y siendo especifico en el atuendo clásico del aviador de esa época, nos trasporta al contexto y a la época asertivamente. La utilería también adquiere una carga lúdica al presentarnos maquetas de la Torre Eifel, la Torre del Big Ben y la Estatua de la libertad, así como aviones de papel, micrófonos, etc. La musicalización también adquiere gran importancia pues además de acompañar los momentos escénicos, los números coreográficos, responsabilidad de Stephanie García, hacen que formen parte de la ficción que propone este proyecto. Por último, la iluminación permite resaltar los cuadros escénicos y así acompañar los momentos propuestos por el director.

Vuelo Transoceánico es una comedia que mantiene la atención del espectador todo el tiempo y que adquiere matices oníricos al presentar en forma humana a elementos como la tempestad, la niebla, el hielo y el sueño, factores que fueron determinantes en este viaje emprendido por Charles Lindberg, aunque su nombre no importa. Indiscutiblemente es una obra que se tiene que ver y presentar en más espacios, pues además la entrada es libre, así que, no pierdas la oportunidad de disfrutar esta propuesta escénica que combina las excelentes actuaciones con el buen desarrollo de número coreográficos, cargado de simbolismo, magia y fantasía.

 

SurOesteArteEscénico

Foro António López Mancera – Centro Nacional de las Artes

Av. Río Churubusco 79, Country Club Churubusco

Martes 20:00 hrs.

Hasta el 18 de febrero de 2018

Dirección: Hugo Martínez Bolaños

Autor: A partir de la obra radiofónica de Bertolt Brecht

Elenco: César Alamillo, Stephanie García, Lorena López Aguado, Hugo Martínez Bolaños, Alberto Mora y Fernanda Salas.

La danza del merolifloritico

En el centro del escenario un ente yace recostado sobre el suelo. Descansa. Espera el susurro del ajetreo exterior para cobrar vida. Ojos en pies y manos de aquella bestia siguen alertas; permanecen adormecidos como su dueño mismo. Basta un movimiento brusco para que este movimiento automático y nato se accione: despertó.

Victor D.

El merolifloritico está de pie. Sus extremidades pueden ver; hay ojos clavados en éstas. Rojos, azules y verdes. Su cadencia va tomando vuelo y sus movimientos se van adaptando a ese ritmo sonoro vulgar y alarmante. La bestia son dos seres que le sigue el paso; se vuelven uno.

“Quién lo vio lo vio”, es el estandarte bajo el que la danza de ese merolifloritico se desarrolla. Los movimientos corporales son duros y toscos; las facciones de la cara son exageradas. La música da pauta a que las cosas se presenten de esta forma. La bestia está fuera y quiere exhibirse.

Victor D.

La vista que tiene es ilimitada. Baila con ella. “Nos cuenta con los ojos”. Su andar está hecho a partir de lo que ve. De sus pupilas emanan caminos. Mismos que él explora. Se pasea entre sombras y crea imágenes coloridas; sonidos propios que lo hacen único.

El merolifloritico está cansado. Cierra los ojos y con ello se acaba todo. Ya no hay caminos por recorrer. Desapareció. Y en su ausencia, solo queda el aliento desquebrajado de los dos entes que le daban vida. Ahora, solo hay que esperar, a que vuelva a despertar.

Victor D.

La pieza corre a cargo de Yunuen Iturbe y Arantza Perez. La coreografía es obra de Marely Romero. Detrás de la música está Matmos y Javier Álvarez Fuentes. La escenografía y vestuario es de Erika Niño; la realización de vestuario fue  de Lila Méndez.

*Proyecto apoyado por el Centro de Artes de San Agustín, Oaxaca. Dentro del Diplomado Interacciones-Cuerpo En Diálogo.

 

El tragaluz de nuestra fortuna: Danza desde el inconsciente.

El público se convierte en una unidad colectiva que duerme despierto y espera a que ese sueño lúcido comience. Atentos todos a que ocurra lo inexplicable, se hace la oscuridad y la expectativa crece. El tiempo sigue haciendo de las suyas y, entre las sombras, se comienzan a formar siluetas humanas.

Victor D.

 

Esta es la señal de que todo va a comenzar. Esa danza desde el subconsciente se va formando. De la mano de los movimientos lentos de las cuatro personas que van tomando posesión de nuestra mente, la música ambiental, con tintes experimentales, termina de crear esa somnolencia.

El maestre de compañía, Juan Carlos Flores– director y coreógrafo del proyecto- tiene bien orquestado el plan. Los cuatro bailarines se enfundan en su papel de sensaciones para dar paso a su reacciones durante ese efecto de adormecimiento que se vuelve más profundo y largo.

Victor D.

Cada movimiento y línea estética de esos “deseos corporales” va en asenso.  La dinámica es jugar con las emociones del soñador. Puede que sobre el escenario haya una, dos o hasta las cuatro emociones conjugando baile y éxtasis. Esto puede traducirse a una dificultad sensorial.

“El núcleo de cuya formación no es otro más que estas fantasías diurnas, complicadas, desfiguradas y mal entendidas(…)” es la manera en la que puede transpolarse el sueño a la realidad.

Victor D.

Las luces en la psique van distorsionando la escenografía. La imagen de aquella ensoñación se va borrando como el reflejo sobre agua al ser tocado por cualquier objeto. La vista del colectivo se acciona y abre de golpe los ojos. Ese tragaluz inmediato que tiene contacto con la realidad, termina de borrar el efímero estado modorro.

 

Dirección y coreografía: Juan Carlos Flores.

Asistencia: Sergio Vázquez Contreras.

Elenco: Daniel Hernández, Daniela Reza, María Tabche y Juan Carlos Flores.

Iluminación: Ariana Ángeles.

Maquillaje y peinado: Cecilia Quirasco.

Música: Jamie XX y Gazelle Twin.

Produción: laVIRTUD producciones

Tikun Holam de Memoria Muscular

Un cuerpo que existe, se mueve y que está contenido por el espacio; el lienzo tridimensional en donde el bailarín creará una imagen dinámica para así tener memoria muscular…

Las piernas como delicadas gotas de lluvia inundan el escenario para crear vida, las emociones inspiran y dialogan para hacer reacción por medio del gesto que dice sin decir, cuerpos que se contraen para darle vitalidad al suceso. Las miradas muestran complicidad y desvelo, nosotros espectadores mortales, observamos la entrada sigilosa de quienes nos han convocado. Las luces se apagan para así iluminar a nivel de piso las huellas de quienes buscan reparar el mundo, a través de diez amantes de la danza, que están a punto de develar una posibilidad.

Tikun Holam es una pieza de danza contemporánea que está interpretada por la compañía Memoria Muscular, bajo la dirección y coreografía de Sofi Tenenbaum-Askenazi.

Un espectáculo que aborda la fragmentación del universo y la necesidad por repararlo; la nostalgia se hace presente de manera irrevocable; y es a través de una serie de composiciones plásticas, que Tikun Holam nos traslada a un universo metafórico, hostil, invadido por los delirios de quienes habitan el espacio. Una propuesta que por naturaleza adopta elementos de la plástica, no solo a través de los bailarines, sino también con el espacio, el escenario está inundado con bastidores que sugieren emociones desordenados de manera ordenada. Se trata de una aproximación al caos universal que por medio del cuerpo, los intérpretes logran dimensionar para provocar y conmover en un solo ejercicio reflexivo.

Una pieza que expone la diversidad y las posibilidades de composición que se generan con la humanidad, un grito al inconsciente que revelará el ímpetu por modificar aquello que se ha desgastado y que es necesario revitalizar, quizá sea el momento de reparar lo que esté roto o que se encuentre a punto de colapsar.

Con la interpretación de Cristian Pérez Alas, Rossy Shamah, Esther Hanono, Lilian Levy, Mijal Weissberger, Ilana Blank, Arturo Torres, Violeta Vallejo, Allan Bratt y Sofi Tenenbaum-Askenazi.

Una propuesta escénica que juega con la simultaneidad y los detalles, la composición que logra crear Sofi Tenenbaum- Askenazi, potencializa la experiencia estética; el vestuario en capas sitúa a los intérpretes en un aquí y ahora, por su parte, la iluminación crea atmósferas que enmarcan las situaciones así como la gama de emociones que destilan los bailarines.

El escenario se tiñe de colores sobre un espectáculo que se desborda del espacio escénico, como si se tratase de un ser vivo que busca reintegrarse a su propia naturaleza, bastan las miradas del público para brindarle libertad por un instante. Una propuesta que es fiel al estilo de la compañía Memoria Muscular.

Tikun Holam es una pieza que bien podría deleitarse en un espacio no convencional, en medio del bullicio, el tránsito y la contaminación. La compañía Memoria Muscular deja una huella en el Foro 8×8 de Tándem Estudio, para confrontarnos ante una realidad que pesa y castiga.

¿Acaso estamos frente a un mundo profundamente roto?

Visita la página de Tándem Estudio así como sus redes sociales para conocer las actividades que el Foro 8×8 tiene programadas para este primer trimestre del año. Un espacio que vale mucho la pena por la variada cartelera de danza independiente así como sus talleres.

Tikum Holam se presenta como parte de la compañía Memoria Muscular. Visita sus redes sociales para conocer más de ellos.

https://www.tandemciadedanza.com/temporada-ene-abr-18

Fotografía: Magali Gómez

Titus. Ópera de cámara contemporánea

Titus Andronicus es una tragedia escrita por el dramaturgo inglés William Shakespeare, y data del año 1593, la cual está ambientada en los últimos años del Imperio Romano; y es considerada una de las obras más violentas y sangrientas del autor, además de ser la primera tragedia escrita por él. Basada en esta obra, la compañía Opera Portátil decide realizar una adaptación operística, titulándola “Titus”, la cual fue realizada por Carla Romero, quien también realizó la dirección escénica, Catalina Pereda y Didanwee Kent; la dirección musical estuvo a cargo de Rodrigo Cadet y la composición por Guillermo Eisner. Esta ópera se presentó el miércoles 6 y jueves 7 de diciembre a las 20:30 hrs., en el Teatro Helénico.

Titus, es la historia de Titus Andronicus que, al regresar victorioso tras la guerra contra los godos del norte, decide celebrar una ceremonia en honor a la victoria, haciendo un sacrificio humano de un prisionero, Alarbo, hijo mayor de Tamora, reina de los godos y nombrada emperatriz de Roma por Saturnino, el sucesor del emperador recién fallecido. Tamora aprovechando su nueva posición y valiéndose de engaños hacia Saturnino, infringe una venganza contra Titus, haciendo que maten a dos de sus hijos, que sus hijos violen a su hija Lavinia, a la cual le cortan las dos manos y la lengua para impedir que diga quien la violó. Lucio emprende una revuelta contra el emperador, haciendo que este acepte hablar con él, pero Titus apresa a los dos hijos restantes de Tamora, los cocina y los sirve en la cena. Al final, Titus mata a su hija para evitarle la deshonra y asesina a Tamora. En la reyerta que se sucede muere Titus y el emperador y Lucio queda al poder como nuevo emperador.

Con un gran elenco esta ópera cuenta con las sopranos Teresa Navarro en el personaje de Titus, Catalina Pereda en el personaje de Tamora y Albina Goryachikh como Lavinia; los barítonos Vladimir Rueda como Aarón y Raúl Román como Saturnino; y los tenores Mauricio Jiménez como Chirón y Demetrio, Ulises De La Cruz como Lucio y un personaje exclusivo de esta adaptación, el especialista, y Mario León como Bassiano y la nodriza. Además, actúan Raí Solís como Mucio, Tony Corrales como Alarbo y Ilean Santa María Kent interpretando otro personaje creado para esta adaptación, representando a una niña que simboliza a toda la juventud y que se ve expuesta a la violencia que expone la obra pero que sin embargo, sigue predominando en la actualidad.

La propuesta escénica esta a cargo de Auda Caraza y Atenea Chávez, presentándonos un telón blanco decorado con unas cuerdas negras y que, en algún momento de la obra, también aparece un telón hecho de puras cuerdas blancas, además de alfombras en colores neutros; bajo una estética minimalista, los muebles que aparecen como una silla, y mesas, siguen la línea del color blanco, resaltando así la aparición de un piano antiguo en color madera. El vestuario diseño de Al Mendoza, juega entre lo realista y lo minimalista, resaltando que los tonos seleccionados siguen la línea de los neutros, predominando los colores grises. La utilería de igual forma predomina en los colores blanco, como la bajilla, además de aparecer copas de cristal. La iluminación a cargo de Xóchitl González también se suma a este conjunto de elementos para ambientar y resaltar la actuación y corporalidad de los ejecutantes.

Titus, es una obra donde convergen diversas corrientes de música contemporánea, enriquecida con elementos minimalistas y expresionistas, en un contexto armónico modal para las voces y atonal para la orquesta. Este espectáculo es una investigación, a través de un multidisciplinario lenguaje, en relación con la construcción discursiva de una historia en la que predomina la decadencia de una sociedad que esta regida por la misoginia y de la agresión hacia todo lo que represente la otredad. Resultando un trabajo que invita a la reflexión, haciendo hincapié en la juventud que sigue sufriendo los daños colaterales del odio y de las guerras sin sentido y que nosotros nos convertimos en cómplices pues el silencio olvida, pero no ejerce ningún cambio.

Teatro Helénico

Av. Revolución #1500, Col. Guadalupe Inn, Del. Álvaro Obregón

Miércoles 6 y jueves 7 de diciembre 20:30 hrs.

A partir de Titus Andrónicus de William Shakespeare

Adaptación dramatúrgica: Carla Romero, Catalina Pereda y Didanwee Kent

Dramaturgista: Didanwee Kent

Composición: Guillermo Eisner

Dirección escénica: Carla Romero

Dirección musical: Rodrigo Cadet

Elenco: Teresa Navarro, Catalina Pereda, Albina Goryachikh, Vladimir Rueda, Raúl Román, Mauricio Jiménez, Ulises De La Cruz, Mario León, Raí Solís, Tony Corrales e Ilean Santa María Kent

Ensamble instrumental: Pablo Ramírez (Clarinete), Leinad Nuño (Corno Francés), Kaoru Miyasaka (Percusión), Analí Sánchez Neri (Piano), Alex Bruck (Viola I), Dulce Capilla (Viola II), Anahí Iniestra (Violonchelo) y Armando Rangel (Contrabajo).

El Cascanueces, una producción de B.MET.

El clásico de la temporada navideña llega con una adaptación libre de danza clásica al Teatro Tepeyac al norte de la Ciudad de México.

Es la Víspera de Navidad y en la casa de Clara Stahlbaum se está ofreciendo una gran fiesta. Llegan muchos amigos de la familia y entre ellos el señor Drosselmeyer, el padrino de Clarita. Siendo él un maravilloso juguetero, deleita a todos los niños con una función de muñecos de cuerda de tamaño natural. Llega la hora de los regalos y los invitados reciben algunos juguetes, pero a Clara se le entrega el más especial de todos, un Cascanueces.

La noche avanza y tras el brindis llega la hora de las despedidas. Clara se queda dormida junto al árbol y entre sueños poco a poco se ve rodeada de ratones. Entonces llega el Cascanueces a defenderla acompañado por un ejército de soldaditos de plomo y juntos vencen al Rey Ratón y a su corte de roedores. El Cascanueces se convierte en un príncipe y juntos emprenden un viaje hasta el mágico reino de los dulces. En el camino empieza a nevar y los copos de nieve ejecutan su delicado vals en torno a los dos.

Clara y el Cascanueces llegan al Reino de los Dulces y reciben una cálida bienvenida del Hada de Mazapán y su caballero. En su honor se ofrece un divertimento en la corte donde el Chocolate (danza española), el Café (danza árabe), el Té (danza china) y el Trepak (danza rusa), se apropian uno a uno del escenario, además del vals de las flores y el pas de deux.

Esta versión rescata un clásico y lo renueva con la adaptación coreográfica de Carlos Javier González y Samuel Villagrán, quienes no dejan por completo de lado las variaciones de sus coreógrafos originales: Marius Petipá y Lev Ivanov, aquellos que hicieron de esta historia un éxito cuya tradición se remonta a los grandes teatros rusos del siglo XIX. En esta versión la novedad también recae en un toque cómico añadido a la actuación de ciertos momentos clave. Todos los roles son interpretados por por la Compañía de Ballet Metropolitano B. MET, quienes nos trajeron anteriormente la muy aplaudida producción de Drácula.

Además de la danza, esta puesta en escena agasaja al público con la maravillosa composición musical de Piotr Ilich Tchaikovsky, quien a finales del siglo antepasado optó por incluir en esta suite instrumentos de percusión como cascabeles, panderetas y castañuelas, así como coros que acompañan la música instrumental. Tales elementos son poco usuales en una pieza de ballet clásico.

El Cascanueces es una obra única en su género, pues la versatilidad de la composición musical, de la coreografía y de la historia misma (una adaptación de Alejandro Dumas), dejan carta abierta a la creatividad de cada producción que quiera reinterpretarla. También es creadora de íconos navideños, como el propio muñeco cascanueces y las famosas marchas de los niños y el Hada de Mazapán, que pueden ser fácilmente escuchadas en cualquier lugar durante esta temporada.

La dirección artística, es decir el vestuario, la escenografía y la iluminación, también se ven beneficiados por la poca rigidez que presenta esta pieza, pues lejos de ser un ballet lleno de bailarinas acompasadas en tutú, El Cascanueces tiene cierta variedad formal y cromática que se deslinda de la eurocentrista tradición de la danza clásica y permite explorar soluciones a través de tantos modismos de vestimenta como países recorre el “Divertimento”.

En esta versión se observan tres momentos escenográficos. El primero es la casa de los Stahlbaum, donde se alza un bello árbol de navidad, regalos y enormes candelabros inscritos dentro de marcos que remiten a los muros de un interior hogareño. El segundo es un fondo de estrellas que soportan el delicado Vals de los copos y por último, el palacio del Reino de los Dulces, armado con arcos ojivales.

El Cascanueces del B. MET es una excelente opción para esta temporada y es bastante recomendable incluso para los más pequeños, quienes durante el intermedio podrán tomarse una foto con el Rey Ratón y con el Cascanueces.

Dirección: Carlos Javier González & Samuel Villagrán Coreografía: Carlos Javier González & Samuel Villagrán Elenco: Ballet Metropolitano B.MET.

Teatro Tepeyac: Calzada de Guadalupe 497, La Estrella, 07810 Gustavo A. Madero, CDMX.

Horario de El cascanueces: El sueño de Clarita: Sábado 25 de noviembre, 19:30 y 21:30 horas. Del 1º al 10 de diciembre, martes 20:00 horas,  viernes 19:00 y 21:00 horas, sábados 19:30 y 21:30 horas y domingos 17:00 y 19:00 horas.
Boletos: Vip $500, Vip 1 $400, Preferente $300 y Luneta $200.

El Palacio de Bellas Artes recibirá por segunda ocasión la gala del Premio Nacional de Danza Guillermo Arriaga

* Se presentará la obra ganadora, de Edisel Cruz, así como las dos piezas elegidas por el jurado, de Miguel Pérez García / Isabel Aguerrebere y Erika Méndez

* La función será el próximo lunes 11 de diciembre de 2017  a las 20:00 horas en la Sala Principal

* Todas las localidades tendrán un 50 por ciento de descuento

El talento coreográfico de los jóvenes que lograron despuntar este año dentro de la competencia más importante de nuestro país en el género contemporáneo podrá apreciarse en el máximo recinto cultural de México, donde compartirán sus innovadoras propuestas que son un reflejo de su pasión por el arte del cuerpo en movimiento.

Por segunda ocasión, el Palacio de Bellas Artes será el escenario en el que se lleve a cabo la gala del Premio Nacional de Danza Guillermo Arriaga, XXXVI Concurso de Creación Coreográfica Contemporánea INBA-UAM. Tendrá lugar el próximo lunes 11 de diciembre de 2017 a las 20:00 horas en la Sala Principal. Cabe destacar que todas las localidades tendrán un 50 por ciento de descuento.

Durante esa noche, el público podrá disfrutar El espectador, obra ganadora creada por Edisel Cruz González. Asimismo, se interpretarán las dos piezas elegidas por el jurado del premio: Estepa de Miguel Pérez García/ Isabel Aguerrebere y La matriz (Teoría sintérgica) de Erika Méndez Ureña.

En entrevista, los protagonistas de esta gala compartieron su sentir de mostrar su trabajo en este recinto que es un referente de la cultura nacional. Edisel Cruz González se dijo agradecido porque simbólicamente representa la oportunidad de cerrar ciclos y abrir caminos en búsqueda de nuevas metas. Además, sus sentimientos se encuentran a flor de piel, ya que justamente el premio llegó a su vida después del fallecimiento de su madre, la persona más importante para él.

Llegar al Palacio de Bellas Artes como coreógrafo es una motivación para seguir aprendiendo, comentó el ganador del premio. “Creo fielmente en la coherencia. Sostener con acciones las palabras que uno emite. Hay una responsabilidad que tiene el arte en sí mismo y por ende en nosotros como artistas. Hoy más que nunca el arte tiene la responsabilidad de dar respuesta a la pregunta que habita en el corazón del ser humano de cuál es el motivo de nuestra estancia en la tierra”.

En El espectador, obra que le valió el triunfo a Cruz González, el protagonista es un individuo persuadido por los contenidos de la televisión. Sobre su esencia, el creador explicó: “Usé la escena como un espejo en el que el espectador pasivo se ve a sí mismo. Es un darse cuenta de cómo estamos siendo programados sutilmente a partir de propaganda ideológica para llevar una vida que no escogemos; somos conducidos como perros de Pavlov”.

Miguel Pérez García e Isabel Aguerrebere se mostraron entusiastas, ya que su trabajo en equipo rindió frutos, entre ellos, presentarse en el Palacio de Bellas Artes. Al respecto, Pérez García indicó: “Es el recinto más anhelado por cualquier artista mexicano. La responsabilidad de presentarte ahí es hacerlo entregando todo lo que tienes en honor a los que quieren pisar algún día ese escenario”. En tanto, Isabel Aguerrebere asume con honor y compromiso esta gala: “No podemos ser más chicos que el recinto”.

Estepa es su propuesta. Después de adentrarse en crisis, ausencias, travesías, necesidades y miedos, explorar el cuerpo, el movimiento, el sonido, pero sobre todo lo más humano de ellos, es que llegaron a esta pieza, que es el lugar esencial que despoja de la comodidad, la seguridad, en el que solo queda el humano, el hombre desnudo frente a su verdad.

“Mi obra busca llegar a un lugar sensible en el espectador, cautivarlo y enchinarle la piel por medio del virtuosismo y precisión del zapateo, el canto y la música que hay en la obra. Hablamos de la crisis, de los topes contra la pared, de la resistencia contra uno mismo”, aseguró Miguel Pérez García.

Erika Méndez Ureña -quien también resultó ganadora en la categoría de Mejor Intérprete Femenina- confesó que pisar el recinto de mármol por tercera ocasión con una obra propia es gratificante, ya que todo lo que se presenta en este lugar es considerado de gran valor y es aceptado por el público más exigente. “Siento que he logrado acceder a lo que se puede considerar como obra de arte. Además, siendo mi compañía independiente, he logrado la trascendencia con mis propios recursos y eso me da una sensación de estar haciendo lo correcto en mi profesión”.

Su obra es La matriz (Teoría sintérgica), inspirada en el legado de Jacobo Grinberg, quien desarrolló la teoría de la Sintérgia, en la que se plantea que la matriz perceptual llamada comúnmente Matrix, es la realidad que percibimos y esta es susceptible de ser transformada por el pensamiento.

La bailarina se apoyó en diversas investigaciones sobre este tema para generar en el escenario la ilusión de la teletransportación sin el uso de recursos externos, solo el cuerpo. “Esta coreografía describe esta teoría y hace un homenaje a su autor. Los bailarines interpretan los átomos, el campo neural, la meditación que fue la base de su estudio, la teletransportación y la posibilidad de salir de la matriz predeterminada en nuestras vidas para ser un mago de la realidad”, concluyó.

La Llorona regresa al embarcadero de Cuemanco

La leyenda más famosa de México en uno de los últimos paisajes prehispánicos que sobreviven dentro de la Ciudad de México.

Es el año de 1521 y una amenaza avanza desde el oriente con dirección a la ciudad de Tenochtitlán; un erizante lamento recorre las calzadas augurando una tormenta, es la madre Cihuacóatl que pena por el funesto destino que les espera a sus hijos, el pueblo mexica. Nahui, hija del emperador Moctezuma Xocoyotzin, gobierna el señorío de Xochimilco con un profundo respeto por el medio ambiente. La paz de este santuario de chinampas es quebrantado con el arribo del capitán Alonso de Ordaz y sus hombres, quienes llegan exigiendo el sometimiento de Nahui y anunciando que en Tenochtitlán el tlatoani fue hecho prisionero en su propio palacio por Hernán Cortés. Los xochimilcas a su vez toman como rehén a un soldado español y condicionan su libertad con la del emperador. Por otro lado la princesa es desposada contra su voluntad con el capitán de Ordaz.

Llegan las fiestas de Tezcatlipoca y Huitzilopochtli, y los xochimilcas parten hacia el Templo Mayor para tomar su lugar en la celebración, sin embargo el capitán más sanguinario de Cortés, Pedro de Alvarado, ordena una gran matanza que termina con la fiesta y con los guerreros del imperio. La noticia llega a oídos de Nahui, quien acaba de dar a luz a una niña. Ante el catastrófico panorama, Nahui se procura un penoso final llorando para siempre los augurios desventurosos de sus hijos.

La Llorona es una figura de dominio popular cuya leyenda ha sido contada desde muy diversos puntos de vista, en esta ocasión se nos presenta como parte del proceso histórico de la Conquista empatando su historia con algunos de los acontecimientos históricos relatados por los cronistas de la época, sin embargo, también tiene muchos otros momentos ficticios que buscan dar coherencia a la trama con un posible exceso de anti hispanismo que deja clara la parcialidad de esta versión. El objetivo también se manifiesta con una escenografía que representa un basamento piramidal en medio de una chinampa original rodeada por los canales y sembradíos de tradición indígena.

El espectáculo está conformado por distintos elementos artísticos y técnicos como proyecciones, juegos de luces, efectos de humo, lanza llamas y antorchas; así como actuaciones, música, danza prehispánica y canto. La experiencia no se limita al espacio escénico, sino que se extiende sobre el lago por donde entran algunos personajes navegando en canoas y en donde el público observa desde las tradicionales trajineras, todo inmerso en la oscuridad de la noche bajo la luna y las estrellas. La trajineras entran una a una por el canal del embarcadero, el cual es alumbrado con antorchas que marcan el camino, un recorrido agradable en el que se puede admirar la puesta del sol desde aquel paisaje lacustre. Los asistentes también pueden subir a las naves con las viandas necesarias para hacer más especial este peculiar viaje al pasado. Debido al escenario natural, se recomienda ir equipado con repelente de insectos y bien abrigado, o en su defecto, con una botella de tequila para entrar en calor.

Los vestuarios resultan ser todo un espectáculo visual, principalmente las caracterizaciones de los danzantes prehispánicos, elaborados con detalles muy bien cuidados. Durante la función se utilizan varios penachos con plumas naturales de todos los colores, mixtlas (taparrabos), coxcapetlatl (pectorales), maitemecas (muñequeras), los tradicionales ayoyotls (cascabeles o “huesos de fraile”), y pintura corporal muy elaborada. También echan mano de elementos iconográficos que ayudan a reconocer a algunos personajes de la mitología mexica como Tláloc, Huitzilopochtli y Tezcatlipoca, lo cual denota un trabajo muy bien planeado.

La Llorona de Cuemanco es un clásico que este año celebra su vigésimo cuarta temporada en el marco de los festejos del Día de Muertos y se estará presentando de viernes a domingo hasta el 19 de noviembre en el Embarcadero Cuemanco-Xochimilco entrando por el Periférico a un costado de la pista de canotaje Virgilio Uribe.

Funciones: Viernes a domingo 20:00 horas. Sábado 11 de noviembre dos funciones: 19:00 y 21:30 horas.

Embarcadero Cuemanco-Xochimilco: Blvd Adolfo Ruíz Cortinez (Periférico Sur) N/A,UH Aztlán, Pista Olímpica Virgilio Uribe, CDMX. Boletos: $300 entrada general.

Drácula

Uno de los personajes más emblemáticos que ha dado la literatura es el personaje, que se dice está basado en Vlad Draculea, un príncipe de Valaquia, hoy el sur de Rumanía, que fue famoso por la forma en que torturaba y castigaba a sus enemigos y traidores. El encargado de crear a este personaje fue el escritor irlandés Bram Stoker, quien en 1897 dio a conocer su novela, Drácula, lo cual popularizó la leyenda vampírica. Es en esta ocasión que el Ballet Metropolitano B. Mett realiza una segunda temporada de una adaptación de ésta historia, bajo la dirección coreográfica de Carlos Javier González y Samuel Villagrán, quienes con un conjunto de 13 bailarines se presentan todos los sábados a las 19:30 y 21:30 hrs., hasta el 11 de noviembre en el Teatro Tepeyac.

Drácula es una historia donde una pareja de enamorados (Mina y Jonathan) se ven amenazados por el Conde Drácula, pues Mina le recuerda a su antigua enamorada, por lo que Drácula intenta separarlos y hacer que Mina se enamore de él, cosa que logra hacer, pero Jonathan, no se da por vencido y lucha contra el Conde Drácula para recuperar a su amada, lo cual termina con un enfrentamiento, donde Drácula es asesinado cuando es atravesado por una estaca.

La compañía de nombre Ballet Metropolitano B.Mett, quienes son los encargados de llevar esta historia a escena, está compuesta por 13 bailarines, cuyos nombres son: Iván Velasco como Drácula, Koray García en el personaje de Mina, Stéphanie Robles como Clarissa y Carlos Javier González como Jonatan; el cuerpo de baile está compuesto por:  Arantxa Huerta, Anais Ayala, Yashvin Ruiz, Daniel Razo, Abril Gálvez, Ivonne Jiménez, Paulina Zepeda, Deni Espinoza  y Rafael Mendoza. Todos ellos, con gran destreza, logran cautivar la mirada del espectador para sumergirlos en esta historia a través de la danza contemporánea y el ballet.

La escenografía por parte de Noel Montes de Oca, resalta en los diferentes telones que se usan durante la presentación, los cuales constituyen la atmosfera que permite que se logre ambientar lo sobrio y misterioso de la historia. El vestuario de igual manera, es un componente esencial en este espectáculo, pues podemos ver una fusión de vestuario Victoriano con algunos vestuarios más modernos pero llenos de fantasía para distinguir entre los personajes oníricos y los reales. La música, protagonista de este espectáculo, está compuesta por melodías de los compositores Francis Poulenc, Modest Musorgski, Aram Khachaturian y Serguói Prokofiev. Y por último la iluminación junto con el uso de hielo seco, hace que a la vista sea un espectáculo digno de disfrutar.

Drácula, es un espectáculo que tuvo una primera temporada en el Teatro Fru Fru, y que ahora en su segunda temporada se presentan en el Teatro Tepeyac, donde el público se siente partícipe en todo momento al observar cómo ciertos personajes salen de entre el público, lo cual rompe con la separación de escenario y butacas, es así como el público se siente participe de la experiencia creativa que es el arte. Sin duda, para esta época dónde los personajes fantasmales cobran vida, este espectáculo debe ser apreciado y disfrutado por grandes y chicos, pues al ser un espectáculo dancístico, sensibiliza al alma y hace vibrar nuestras sensaciones.

Teatro Tepeyac

Calzada de Guadalupe 497, Col. La Estrella, Del. Gustavo A. Madero

Sábado 19:30 y 21:30 hrs.

Hasta el 11 de noviembre de 2017

Dirección coreográfica: Carlos Javier González y Samuel Villagrán

Elenco: Iván Velasco, Koray García, Stéphanie Robles, Carlos Javier González, Arantxa Huerta, Anais Ayala, Yashvin Ruiz, Daniel Razo, Abril Gálvez, Ivonne Jiménez, Paulina Zepeda, Deni Espinoza  y Rafael Mendoza.