El demonio y dominio del Rey: El poder.

Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder. (Abraham Lincoln)

Victor D.

Ya lo decía Maquiavelo: El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Y es que resulta completamente difícil, sucumbir ante la enorme tentación de lo que se puede adquirir con él. El hecho de pensar (se) siendo superior al resto, y poder ejercer sus más bajas pasiones, hacen caer a cualquiera bajo los d(e)omi(o)nios de éste ente maligno que transforma todo ante su paso.

Victor D.

El rey y sus do(e)mi(o)nios, parte de la premisa anterior. El preámbulo para reafirmar dicha hipótesis, es el diálogo que rige de principio a fin esta magnífica pieza teatral escrita por Guillermo León y Erwin Veytia, y dirigida por el primero: “El poder no se transfiere, se ejerce.”

El montaje tardó más de dos años en salir a la luz, pero valió la pena ahondar en temas históricos que ejemplificaran a la perfección el alma mater de la obra: Conflictos geográficos, políticos, económicos y por supuesto, familiares; herencias, linaje y sucesión. Con una fuerte remembranza del conflicto civil entre la Casa Láncaster y la Casa de York (Guerra de las Dos Rosas), el discurso visual fluye tan bien, que la puesta misma, se convierte en un proyecto clásico.

Victor D.

La escenografía está pensada de forma metafórica: Tres líneas que forman un triángulo inconcluso, dan vida a la zona geopolítica de combate. Adicional a ello, el objeto de mayor carga simbólica y que sin duda alguna, representa a la perfección el poder: Un trono. Mismo que se va armando (literalmente) al transcurrir cada una de las escenas que van forjando el poderío de un reino.

La dramaturgia es por excelencia un texto lleno de metáfora en el que predomina el romanticismo y el odio mismo. Lo complementa el tinte cómico que da cierta sazón a la puesta, y que termina de matizar a cada uno de los personajes que dan vida a los nueve actores que hacen una labor loable: El bueno, el malo, el usurpador, el redimido, el codicioso, el ávaro, el ambicioso, el justo y el tenáz…

Victor D.

El rey y sus do(e)mi(o)nios, es una obra de teatro con un formato largo. El ritmo en que va desmenuzándose cada parte, hace que el espectador no tome en cuenta el factor tiempo y disfrute totalmente el espectáculo. Un ejercicio escénico con basta calidad que deja satisfecho al público y que más allá de adherirse a temas históricos, busca ahondar en la supremacía engañosa y repugnante del poder.

Autores: Guillermo León y Erwin Veytia

Dirección: Erwin Veytia

Elenco: Luis Artagnan, Erwin Veytia, Andrés Motta, Priscila Imaz, Francisco Mena, Guillermo León, Elizabeth Pedroza, José Juan Sánchez, Antonio Saavedra y Renneé Sabina. (Colectivo de Duendes)

Ubicación: Capilla Gótica del Centro Cultural Helenico Avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn, Ciudad de México, México

Recuperación: $250.