Hay un lobo que se come el sol todos los inviernos

Con la autoría de Gibran R. Portela y la excelente dirección artística de Cristian Magaloni, la puesta en escena de Hay un lobo que se come el sol todos los inviernos se ha estado presentando en el Teatro Sergio Magaña, bajo la autoría de la Compañía “Teatro en una cáscara de nuez”.  

La obra lleva un título controversial que nos remite a la parte medular o esencial de una historia muy cruenta, en la cual una familia totalmente disfuncional mantiene una peculiar relación, en donde la tragedia se advierte, amenazando cada día con filtrarse. 

La trama comienza con unos jóvenes, Leo y Ham, quienes son constantemente cuestionados y reprochados por parte de su madre; una mujer intolerante e impositiva. 

Por otro lado el padre, un aparente amante esposo, mantiene una relación carente de todo tipo de afecto hacia sus propios vástagos. Él lleva consigo un secreto de familia que inquieta a Leo, el menor de sus dos hijos .

Leo por ende, suele ante las circunstancias de rechazo familiar, orinarse en su cama durante las noches de constante angustia. La madre por su parte, suele castigarle y mencionar repetidamente a sus dos hijos la frase: “Hay un lobo que se come el sol todos los inviernos” explicando aparentemente con dicho argumento, el porqué es que cae siempre la noche. Sin embargo, realmente la frase lleva un sentido un tanto macabro.

La madre suele llamar telefónicamente de manera cotidiana a  su marido, sugiriendo que su hijo Leo en cualquier momento tomará las características de un depredador que le comerá. Él de inmediato reconoce la voz de su mujer, sin embargo no hace nada por acallar o enfrentar la situación.

Hallazgos atroces suceden dentro  del vecindario, en donde se presiente la presencia de un depredador que ronda constantemente el vecindario. Paralelamente surgen dos muy breves brotes de romance en escena, aún cuando no tienen gran peso escénico en la trama.

Escrita por Gibran R. Portela como inicialmente mencionamos, la puesta en escena en un solo cuadro escénico propuesto por Miguel Moreno, que está compuesto por puertas de cristal transparentes que permiten el juego escénico de este drama, ejecutado a media luz, permitiendo que la dramaturgia transcurra precisando los distintos momentos de la historia, los cuales suelen ser advertidos perfectamente, tras la caracterización de las diferentes escenas.

En la puesta en escena Hay un lobo que se come el sol todos los inviernos, los efectos de sonido que acompañan la trama de esta historia de terror,  son precisados por instrumentos en vivo, destacándose el contrabajo ejecutado al fondo del escenario.

El reparto estelar está compuesto por Pilar Ixquic Mata, Arnoldo Picazzo, Roberto Beck, Gonzalo Guzmán, Assira Abbate y Julio César Luna. Todos ellos haciendo gala de un gran histrionismo escénico que logran con apoyo del gran talento de su director escénico. 

Hay un lobo que se come el sol todos los inviernos se presenta los viernes a las 20:00 horas, sábado 19:00 horas y domingo 18:00 horas, en el Teatro Sergio Magaña hasta el 13 de octubre.

 

Fotografía: Erick Guadarrama