Honeyland y el íntimo equilibrio de la naturaleza

 

Al momento de  ver Honeyland, me invadieron diversos sentimientos. La conexión con la historia es inmediata. La honestidad y simpleza de la historia nos hacer sentir en un ambiente íntimo y cálido, la simpatía de la protagonista: Hatidze Muratova, nos lleva a compartir sus auténticas alegrías y sus profundas penas. Se trata de la mejor película que he visto en años.

Este documental, con estructura vanguardista, ya que tiene un formato que hace pensar en la ficción, posee una historia simple. Nos presenta la vida cotidiana de Hatidze Muratova, una mujer que, con un completo respeto hacia la naturaleza, recolecta abejas silvestres, las cría y vende su miel en la ciudad más cercana. Ella  y su madre son las únicas habitantes en medio de las montañas. De pronto llegan unos vecinos con sus múltiples hijos y todo parece ir bien, hasta que las cosas se complican y ellos provocan que Hatidze, pierda su fuente de empleo.

Honeyland: una película que te dejará sin palabras. Cada minuto que pasa es crudo, hermoso e hipnótico.

La película comienza con unos hermosos paisajes áridos de Macedonia del Norte, donde se ubica la cinta. Vemos a Hatidze recorrer peligrosos caminos por acantilados, con el fiel objetivo de conseguir las abejas silvestres. La fotografía es impactante. Pero aún más impactante es la protagonista, ya que Hatidze es una mujer mayor que cuida a su madre enferma. La protagonista sin decir muchas palabras logra conmover con su mirada soñadora, su piel maltratada por el clima y su personalidad dulce.

Cabe mencionar que este documental se estrenó en Sundance 2019, ganando 3 de los más prestigiosos premios del festival. Además de ser multi-premiada. Honeyland, hizo historia en la pasada ceremonia del Oscar 2020, ya que se convirtió en la primera película documental y extranjera en ser nominada en dos categorías: Mejor documental y Mejor película internacional (el primer documental en ser considerado en esta categoría). Y no es para menos. La película deja sin palabras. Cada minuto que pasa es crudo, hermoso e hipnótico.

La historia de cómo surgió la película es igual de encantadora. Hatidze, había pedido a Alá que alguien llegara a apoyarla con su precaria situación y problemas. Tres días después llegaron los dos directores: Tamara Kotevska y Ljubomir Stefanov; que por encargo, estaban realizando un cortometraje de la vida sustentable. Al ver las condiciones de Hatidze, sus planes cambiaron y decidieron hacer esta película. Con muchas dificultades ya que la protagonista se comunicaba en turco otomán, un antiguo dialecto. Los directores confesaron que hicieron uso de su intuición al grabar las escenas y no fue hasta la post-producción, que se dieron cuenta realmente del significado de los diálogos. De las 400 horas que se grabaron se eligieron 90 minutos para contar esta poderosa historia.

Las bellas imágenes que resultan poéticas son logradas por los dos cinefotógrafos: Samir Ljuma y Fejmi Daut, que nos remiten a la naturaleza de ensueño y a la crudeza de la vida. Sobre todo resalta que sea tan intimista y nos haga participe de todos los acontecimientos.

El subtexto de la película nos muestra la vida sustentable con un completo respeto a la naturaleza por parte de Hatidze. En comparación con el nulo respeto de los vecinos, generada por  la presión capitalista del consumo desmedido hacia la naturaleza.

Por ejemplo: Hatidze, al año logra conseguir 10 litros de miel de sus abejas ya que ella sólo quita la mitad de la miel que ellas producen. Ella lo comenta como: “El principio de obtener únicamente lo indispensable de la naturaleza para respetar la vida de sus abejas.” Además esta aldeana realiza diversos rituales para la extracción de la miel con total respeto a las abejas.

Además de logar la empatía hacia esta honorable mujer, se genera la reflexión sobre nuestro impacto ecológico sobre la tierra. Nos hace valorar cada detalle de la vida. Este filme nos muestra que la naturaleza siempre encontrará reestablecer el equilibrio en la vida. Al mismo tiempo la historia resulta una metáfora del débil equilibrio de las abejas haciendo el simil con la vida humana.

Sin lugar a dudas, Honeyland es una película  memorable e imperdible. Son 90 minutos de honestidad, belleza, melancolía y vida. No caminen, ¡corran a ver este filme, ya que es una experiencia única! Les aseguro que saldrán totalmente diferentes a como entraron.

Déjenme saber sus comentarios sobre esta película.

 

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