Huma-no: La violencia como un adepto de nuestra naturaleza

 

¿Hace cuánto tiempo que estamos en guerra? Un diálogo que no deja de repetirse a lo largo de la puesta en escena Huma-no del director Juan Carrillo. Con un planteamiento abstracto y un guiño al teatro del absurdo, los personajes de Huma-no buscan violentarse como único medio de expresión.

Es a partir de la tragedia griega Áyax de Sófocles, que la compañía Teatro de Humanos crea una propuesta escénica en donde el personaje protagónico Jab deambula entre la violencia personal y la ajena. Una violencia colectiva que no solo destruye, también limita cualquier intento por salir de ella, la pesadumbre que evoca Huma-no coexiste entre la escena y el espectador.

¿Hace cuánto tiempo que estamos en guerra?

Huma-no dialoga de manera acertada con la violencia que vivimos hoy en día en México. Una violencia que en esta puesta en escena se recrea por medio del combate escénico, convirtiendo —por momentos— las escenas ausentes de una clara acción dramática en delicadas coreografías. La plástica en esta propuesta cobra mucho sentido, prueba de ello es la escenografía de Jesús Hernández que invade gran parte del escenario con llantas de automóvil, las cuales están distribuidas por todo el espacio, dejando libre la parte del proscenio, en donde se sitúa un celular vintage que es utilizado como emisor de sonidos, los cuales pausan las acciones físicas de los personajes para crear incertidumbre, un claro coqueteo al teatro del absurdo.

El juego escénico que Juan Carrillo logra con los neumáticos, es quizás uno de los momentos que recrea la proximidad con el Áyax de Sófocles, en donde el héroe griego acribilla a las bestias de guerra (corderos y bueyes), segado por la locura y el asedio de los dioses. Huma-no ha creado un campo de batalla sobre la escena ¿Quién será el héroe trágico que degolle a las bestias?

En la puesta en escena Huma-no los personajes no cuentan una historia aristotélica (principio, medio, fin) ya que esta propuesta busca dialogar por medio de la plástica, de las imágenes y por momentos, de las composiciones escénicas que el director Juan Carrillo logra crear. Es aquí cuando surge la pregunta ¿Cómo ver y entender un espectáculo con dichas características? 

La ausencia de diálogos (en gran parte de la obra) podría ser una limitante, porque estamos acostumbrados a escuchar la narrativa de los personajes; qué pasaría si en vez de escuchar los sucesos, los viéramos, con movimiento, plástica y música. Sin dejar a un lado la iluminación; una conjugación de elementos que apuestan por generar sensaciones tal como la poesía, que va más a ella del entendimiento de las palabras. Las metáforas escénicas saltan a la vista del espectador, todo un reto para quienes observan y conforman el convivio teatral. Desafortunadamente, Huma-no se desarticula en su parte medular, los personajes van agotando su ímpetu de inicio, con el cual lograron modificar el espacio en un cementerio de neumáticos. El peso escénico de los personajes poco a poco es absorbido por la sublime montaña de plástico negro. La iluminación es acertada y contundente, incita a los personajes pero ellos siguen en el espiral del absurdo, en busca de un Godot que no se sabe si es un sonido, una palabra o un Dios griego.

Huma-no es una propuesta que exalta el desapego a lo humano, así mismo deja entre dicho el tema de la violencia como algo que está hilado a nuestra naturaleza.

La obra Huma-no está enmarcada en un discurso que es contundente, personajes que habitan en lo absurdo y que se desdoblan ante las miradas de quienes vivimos atrapados en un país violento, carente de compasión; en donde los humanos son cada vez más llanos y grises. Una sociedad que lleva mucho tiempo en guerra y que lamentablemente no ha podido liberarse. ¿A caso será éste el destino que nos han otorgado los dioses? 

Una obra que por su estructura, arrincona al espectador a conjugar los sonidos guturales de los personajes en las voces ahogadas de ésta ciudad, Juan Carrillo logra situar favorablemente a estos seres, quienes habitan en un tiempo escénico específico.  El diseño de vestuario a cargo de Libertad Mardel, cobra suma importancia, porque posee una propuesta estética  y discursiva que dialoga favorablemente con el tiempo escénico que propone el director de escena.

La atmósfera está creada, la acción dramática con dificultad avanza,  los posibles conflictos internos de cada uno de los personajes se pausan para darle fuerza a la imagen. Una montaña de neumáticos habitada por seres que se vuelven sombras y que habitan en un espacio frío, violento y decadente. No hay más, sonidos y música, movimiento y caos, violencia y encierro. ¿La eterna espera de una señal nos puede llevar a ejercer la violencia?

 

Huma-no | Dirección: Juan Carrillo | Elenco: David del Águila, Elena Gore, Gabriela Montiel, Tania María Muñoz y Fabian Verona. | Cía. Teatro de Humanos | Dirección de combate escénico: Miguel Ángel Barrera | Diseño de espacio e iluminación: Jesús Hernández | Vestuario: Libertad Mardel | Funciones: Teatro Benito Juárez hasta el 27 de octubre los días viernes 20 h, sábados 19 h y domingos 18 h. | Fotografía: Ulises Anceztro