La Crónica Francesa. Un bocadillo dulce, bonito e insípido

 

Este fin de semana llega la pelicula de Wes Anderson: La crónica francesa. Y el resultado de tan esperada cinta es como comer un bocadillo bonito, dulce, pero sin sabor. Logra tener momentos de gran belleza visual y poesía en diferentes escenas pero ¿Cuál es el punto? ¿Se ha sacrificado una historia con  la que el espectador se identifique por la belleza visual y estética? Sin lugar a dudas una película preciosista pero ¿Logra ser trascendente?

En el 2007 durante la muestra internacional de cine pude ver: Viaje a Darjeeling, dirigida por un joven Wes Anderson, que ya se colocaba como una joven promesa del cine independiente estadounidense. Fue el primer filme del director texano que vi y el resultado fue agridulce. Y es que tengo que decir que Wes Anderson dirige dos de mis películas favoritas del mundo mundial y por casualidad ambas son de animación: El fantástico Mr. Fox (2009) e Isla de Perros (2018). Pero lo restante de su filmografía me resulta antipática por decir poco.

Aun así esperaba con ansias La crónica francesa, donde se nos presentan 4 relatos relacionados sobre perredistas que escriben en una revista estadounidense desde Francia. La película recolecta tópicos franceses clásicos con los periodistas exiliados como protagonistas.

La cinta tiene de todo desde un ejemplo de la vida bohemia cliché de Francia, Una reflexión sobre la libertad y el arte, una historia que relacionamos con el “Mayo francés del 68”, la maravilla de ser joven y una crónica policial disfrazada de nota culinaria.

Lo bueno

Podremos disfrutar a actores de primer nivel como Frances McDormand, Benicio del Toro, Adrien Brody, Timothée Chalamet, Léa Seydoux entre otros; aunque no esperen grandes personajes. Como es costumbre en la estética de Wes Anderson, cada escena es un deleite visual. Tiene soluciones escénicas que maravillan y tanto la gama de colores como la composición visual tienen un nivel de perfeccionismo único. El texto es complejo y cuesta un poco seguirle el ritmo, pero hay momentos de poesía visual y diálogos envidiables.

Lo malo

Da la impresión de ser una película que no ha terminado de cuajar del todo. Por momentos parecería que el director ha hecho cuatro cortometrajes sobre el periodismo especializado y los ha reunido en una misma cinta. Es inevitable preguntarse si se ha desaprovechado a ganadores y nominados de diversos premios en actuación, dentro de una historia banal. El filme tiene todo los elementos característicos del director: hiperactividad, estética, irrealidad, melancolía, pero sin inspiración ni alegría, incluso llega a ser algo forzada. Tengo que decir que costó bastante llegar al final de la película. De la hora y media de duración la sentí tres veces más extensa. Tenía la curiosidad de cómo se lograba finalizar aquel merequetengue. Y tengo que decir que Wes Anderson hace su tiradero y no se molesta en levantarlo.

Lo feo

Es un filme que genera más preguntas que respuestas. Pero no en el buen sentido. Cuando un amigo me menciona que tal o cual película no le ha gustado porque no le entendió, siempre salgo a la defensiva indicando que quizás no haya que entender, sino sentir. Pero ahora cuando alguien me diga que no le gustó La crónica francesa porque no le entendió, no saldré a defenderla. Y es que realmente es complicado conectar vía sensorial con la película. En diversas escenas los personajes se encuentran en laberintos, y como espectadores nos sentimos igual, en un laberinto de emociones. Constantemente me sorprendía diciendo: ¡Qué bonita escena, qué colores tan adecuados, qué poesía… pero qué frustrante película!

A pesar de la frustración, aun así  recomiendo La crónica francesa de Wes Anderson como un ejercicio estético y para aprender sobre la puesta en escena. Eso sí lleven muchas palomitas.

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