Los imprescindibles

Cuando queremos designar que alguna cosa, fenómeno, objeto o persona son importantes para determinadas circunstancias u ocasiones y que no pueden ser remplazadas por nada más, porque contienen la relevancia sin el cual no se podría llevar a cabo lo que se intenta hacer, utilizamos la palabra imprescindible y es así como Arturo Serrano Hernández, titula su unipersonal “los imprescindibles” haciendo alusión a lo que en algún momento Bertolt Brecht dijo “Pero hay hombres que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”, una creación de Serrano a partir de la beca que ganó en el 2016 del programa Creadores Escénicos del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y que en ese año fue elegida como Mejor Obra de Teatro Danza por la Agrupación de Críticos y Periodistas de Teatro. En esta ocasión la obra tuvo una corta temporada del 2 al 11 de marzo en el Teatro Benito Juárez.

Los imprescindibles es un espectáculo unipersonal que combina la palabra con la danza, donde vemos a un ser desnudo sentado sobre una silla y sosteniendo una bandera blanca mientras observa un cirio; así da inicio a un discurso donde este ser humano se confronta como ser pensante, que gracias al pensamiento y a pensadores que han dejado rastro y huella en la humanidad, para conformar nuestra identidad y existencia, convirtiéndose así en referencias imprescindibles de nuestra vida. Es una llamada de atención para reflexionar sobre el sentido que le damos a nuestra vida y lo que acontece a nuestro alrededor y, por lo tanto, el papel social que decidimos interpretar en ella, ya sea de indiferencia o de lucha por develar el misterio y el valor de la vida.

El encargado de realizar este trabajo es precisamente Arturo Serrano Hernández, quien funge como autor, director, dramaturgo, coreógrafo e interprete, donde da muestra de su destreza dancística, así como su gran proyección del lenguaje corporal, además del vocal, donde cada movimiento y cada texto esta cargado de una energía que sacude las conciencias de quien lo mira. El intérprete intercala números coreográficos cargados de significado con monólogos reflexivos que sustentan el trabajo físico que realiza, hacen que en conjunto sea un trabajo que invita a reflexionar, como si se tratara de una luz que todo lo ilumina y da sentido.

Escenográficamente vemos pocos elementos como una silla, una bandera blanca y un cirio, todo lo demás es la caja negra del propio escenario, lo cual hace que la iluminación juegue como elemento escenográfico, creando sombras, contraluces, claroscuros y matices que dan vida al proyecto visualmente. El vestuario, constituido por un pantalón y chaleco, camiseta y ropa interior, es realista contemporáneo, aunque el trabajo predominante es el cuerpo desnudo en escena, donde se puede percibir el trabajo muscular a detalle en cada interpretación y donde ésta desnudez adquiere una importancia para mostrar al ser humano sin mayor protección que su cuerpo y su posibilidad de actuar y pensar. La música por último es indispensable sobre todo en los momentos coreográficos, donde se hace uso de melodías de autoría mexicana.

Los imprescindibles pareciera evocar un altar en contexto espiritual, donde el humano ora hacia si mismo para encontrar las respuestas a su existencia, cuestionándonos sobre si realmente la realidad que vivimos y percibimos esta en nuestras manos y que tanto tenemos la posibilidad de estar, pues en general el ser humano vive sin estar presente en sus acontecimientos por estar debatiéndose en sus pensamientos. Serrano nos invita a reflexionar sobre lo que somos capaces de dar como seres humanos, pues lo que damos al otro es lo que nos permitimos darnos a nosotros mismos. En conclusión, es una invitación a practicar el fenómeno del pensamiento, pues en palabras de Serrano -exigirnos pensar ya es actuar.

Teatro Benito Juárez

Villalongín #15, Col. Cuauhtémoc. Del. Cuauhtémoc.

Viernes 20:00 hrs., sábado 19:00 hrs., y domingo 18:00 hrs.

Hasta el 11 de marzo de 2018

Autoría y dirección: Arturo Serrano Hernández   

Elenco: Arturo Serrano Hernández