Más allá de la Mujer-Máquina: Androide irreversible

EL ESPECTADOR OJÓN

¿Será posible pensar en el encuentro sexual entre un librero y un androide femenino?

En el Centro Cultural El Hormiguero se presenta la obra #AndroideIrreversible, un proyecto de La Bota Teatro en conjunto con Teatro desde La Nada, los sábados a las 19.00 horas., hasta el sábado 7 de marzo.

Un amante de las palabras largas vive una extraña relación con una adolescente y su madre. La conveniencia, algunas parafilias, las amistades y la constante lucha entre el capitalismo y la utopía se conjugan en esta pieza futurista poco convencional, cuando una androide aparece para proponer un futuro tentador. El destino del hombre frente a las máquinas es cada vez más evidente cuando planteamos las ventajas y desventajas de estas compañías. Sin embargo, lo que me parece riesgoso es que poco a poco las máquinas sustituirán a las mujeres (o en este caso, a las niñas). Tratando de no caer en sexismos, el texto se puede prestar a varias interpretaciones de este tipo. Por lo tanto, es un tema arriesgado si desde la dirección no se cuida el límite de la propuesta. 

El texto de Carlos Virgen resulta interesante a partir de la propuesta escénica de Guillermo Amador, quien se apoya de una escenografía “ruidosa” ya que algunos elementos como un cello y una guitarra no justifican a los personajes, sin embargo, crean una atmósfera contrastante y experimental bajo el tema de “La habanera” de Bizet y algunas rolas urbanas de Rockdrigo González. Debemos recordar que este proyecto es la simbiosis de dos compañías teatrales y generalmente cuando esto sucede se experimenta con las habilidades de cada integrante para “aprovechar” dichas fortalezas. Por lo tanto, este trabajo aún tiene camino por recorrer para lograr la unidad escénica, el tono y el ritmo. Sin embargo, sí cumple con un humor negro y futurista como lo ofrece su propaganda.

El trabajo actoral de Paulina Elías destaca por la corporalidad rígida propia de un androide (o lo que comúnmente creemos que sería una máquina)  la cual llega a la estética entrañable del cómic o del manga japones. Caso contrario con el antagonista quien a mi parecer, carece de fuerza y tensión escénica, cayendo en “una propuesta sobre la misma propuesta”. Tal vez, lo anterior se deba por su vestuario que no es justificable para el mismo personaje o tal vez, porque aún se notaba la personalidad del actor y esto último es cuestión de trabajo en bitácora.

Esta propuesta es arriesgada y va por muy buen camino. Resulta gratificante el juego de palabras y las sensaciones que ofrece un librero y el millar de referencias que la pura imagen ofrece. Sin embargo, me deja la curiosidad sobre la estructura del texto escrito ya que leer teatro siempre es parte de otra aventura.

Si tiene la oportunidad de ver su cierre de temporada no se lo pierda. Los invito a comentar este montaje por esta vía ya que las propuestas futuristas siempre son parte de la inquietud contemporánea.

FUERA DEL TEATRO

Cuando acudo al teatro mi primera sensación es de fuga, de descanso o para salirme de la realidad por un par de horas, por lo tanto, me quito la máscara de intelectual y me lanzo al vacío. Sin embargo, lo que menos espero es el regaño de alguna “autoridad cultural” o teatral, —si es que estas existen— y sentir que la función pertenece al teatro para teatristas. He notado, cómo una ridícula moda, que algunos colegas llaman la atención en las filas, las taquillas e incluso la butaquería, queriendo “poner orden” entre el público. Sin embargo, “zapatero a tus zapatos” esta labor le corresponde a la producción o en todo caso al director. Sin embargo, esa manera de llamar la atención fuera del escenario me parece imperdonable y hasta la calificaría como una indisciplina, porque aunque alguien sea una personalidad no le da derecho a llamar la atención del público ahuyentándolo. Se trata de mantener espacios llenos y mantener al público cautivo, no de hacerse notar hasta incomodarlo. Me considero una dramaturga disciplinada. Sin embargo, como público no merezco ese trato por parte del ego de ciertos colegas. A veces, debemos recordar que cuando a uno le toca estar en la butaca cumple otro papel, el cual es fundamental para el teatro: el de espectador.

 

Androide irreversible | Centro Cultural El Hormiguero  | Dirección: Gabriel Mancera 1539. Col. Del Valle Sur, Benito Juárez. | Público: Adolescentes y adultos | ÚLTIMA FUNCIÓN: 7 de marzo 2020 | Descuentos a estudiantes, docentes e INAPAM.

 

Fotos: Tania Castillo Ponce