Prometeo y la elección

El titan amigo de los mortales que robó el fuego de los dioses para que los hombres lo usaran, y que fue castigado por Zeus, es llamado Prometeo; su nombre proviene de la cultura griega y significa previsión o prospección. Es así como Alaciel Molas, decide titular su obra “Prometeo y la elección” adaptando este mito, pero actualizándolo a la modernidad para  proponer una anécdota onírica de cómo sería en la vida actual, el comportamiento y la lucha entre los dioses griegos. Esta obra dirigida por Javier Rojas Trejo bajo la producción realizada con el Estímulo Fiscal del Artículo 190 de la LIRS/EFIARTES-EFITEATRO, se presenta todos los jueves y viernes a las 20:30 hrs. hasta el 18 de mayo en el Centro Cultural Carretera 45.

Prometeo y la elección, cuenta la mítica historia entre la confrontación de Zeus y Prometeo debido a la traición del titán hacia los dioses, al entregarles el fuego a los hombres, pero en esta ocasión, en una modernidad donde este regalo sólo fue utilizado para la destrucción de los hombres entre los hombres. Viendo su fracaso, Prometeo urge un complot junto con Hefesto, para confrontar a Zeus, alentándolo a dejar su aspecto de Dios para presentarse como hombre terrenal, para así, persuadirlo en realizar una unión entre Prometeo y Zeus, sin embargo, Hefesto decide maquinar un plan con Eris, la diosa de la discordia, con el fin de evitar que Prometeo se salga con la suya, pues su motivación es egoísta y personal.

La encargada de encarnar a Prometeo es la dramaturga de la obra, Alaciel Montes, que dentro de las diversas encarnaciones que ha tenido el titan, en esta vida, decide encarnar en una mujer, para así poder unirse a Zeus, el cual es interpretado por Ángel Ancona, el cual se ve ultrajado al ser despojado de su divinidad. Hefesto es interpretado por el actor Luis Arturo García, que toma gran importancia al ser el personaje que trama todas las traiciones junto con la diosa Eris, encarnado magistralmente por Tito Vasconcelos, que realiza un personaje femenino sin caer en el cliché ni en la caricatura. En conjunto nos van llevando en esta historia de complots y traiciones.

La escenografía resulta ser en extremo llamativa, pues solo se cuenta con algunas cortinas colgantes de perlas metálicas que se desprenden de diferentes lamparas, las cuales en determinado momento, son modificadas y adquieren otra dimensión visual. Como elementos de mobiliario solo se encuentra una silla; como elementos decorativos, una estatua de perro, que simboliza las erinias, una piedra que nos remite a la piedra donde fue encadenado Prometeo para que le fuera devorado su hígado por un águila. El vestuario con toques no realistas, en donde predomina el color negro, le proporciona gran sobriedad a la puesta en escena. La iluminación le da importancia a los espacios escénicos y a los clímax de la obra, se juega en varias ocasiones con grandes contrastes de sombras y luz, además del uso de proyecciones que le dan un matiz lumínico distinto a la escena. Por ultimo los efectos de sonido, sirven para subrayar los momentos dramáticos.

Prometeo y la elección es una confrontación que se hace directamente a los seres humanos, para reflexionar sobre lo que se nos ha otorgado como regalo de los dioses y que lo hemos utilizado para mal, donde se nos recuerda que han existido seres, ficticios o no, que en su momento se sacrificaron por nosotros para que tuviéramos un progreso, y que lamentablemente lo hemos utilizado para mal, pues hemos terminado como un conjunto de individuos aislados que se explotan los unos a los otros. Así que esta puesta en escena nos invita a considerar que lo que se ha perdido, no se ha perdido del todo, invitándonos a no permitir el seguir perdiendo nuestros valores y cualidades; al contrario, hay que procurar ser cada vez mejores seres humanos.

Centro Cultural Carretera 45

Juan Lucas de Lassaga 122.  Col. Obrera.

Jueves y viernes 20:30 hrs.

Hasta el 18 de mayo de 2018

Dirección: Javier Rojas Trejo

Dramaturgia: Alaciel Molas

Elenco: Alaciel Molas, Luis Arturo García, Ángel Ancona, Tito Vasconcelos y Javier Rojas Trejo.