Quiero comerme tu páncreas… Entre lo cursi y lo filosófico

 

Desde que las salas comerciales en nuestro país se abrieron  a la proyección de anime, hay estrenos cada vez más esperados e interesantes. QUIERO COMERME TU PÁNCREAS, se estrena este fin de semana y resulta una película sobre enfermedades que nos genera una profunda reflexión sobre el placer de vivir, aunque por momentos cae en la cursilería.

“Yo”, un joven estudiante anti-social. Descubre, por accidente, la enfermedad secreta de Sakura la chica guapa y popular de la clase. Ella siente especial confianza con él y se genera una amistad durante el tiempo que le queda de vida a Sakura.

Esta película con un título tan peculiar está basada en un best seller novelístico, que se convirtió en manga, y posteriormente en una serie live action. Dándonos una idea de la gran popularidad de la historia en Japón y en los países a los que ha llegado.  El gran mérito de esto recae en la importancia del tema que aborda las enfermedades terminales y lo que representa la vida, para una sociedad cada vez más superficial como la que vivimos.  Otro gran mérito de la historia es la forma en que se nos presenta la trama. Algo que siempre he admirado del cine japonés es que entra al conflicto, al tema, casi de inmediato, y se hace un tratamiento poco convencional del contexto o antecedentes de la historia. Brindándonos  vueltas de tuerca muy interesantes y disfrutables.

El anime siempre se ha caracterizado por tener en el subtexto toda una ideología filosofía que permea todas las acciones de los personajes. QUIERO COMERME TU PÁNCREAS,  no es la excepción. Se tocan temas como: el sentido de la vida, la aceptación de la muerte, el legado terrenal, el ser a partir de la otredad, entre otros. Estos temas dignos de una tesis filosófica a nivel de posgrado, son manejados con una sencillez que estruja el corazón, recordándonos por qué adoramos el anime.

Se logra una gran identificación con los personajes, que ya quisieran muchas películas en live action. Ya sea que te identifiques con el optimismo empedernido de Sakura o con la languidez y desinterés social de “Yo”. Al final, el mensaje surge efecto y valorarás el hecho de estar vivito y coleando.

La historia y la animación hace referencia a películas previas como: Your name y Luces en el cielo y claro a la novela de: El principito. Mi único reparo con la película es que tiene un par de momentos de coma diabético. Tan cursis que pareciera salir miel de la pantalla. Pero bueno supongo que los más jóvenes y los que sigan creyendo en el amor, van a disfrutar mucho. El personaje de “Yo”, da la impresión de ser muy complejo pero creo que es algo superficial y varias veces dan ganas de meterte en la película para cachetearlo a ver si se despabila. Algo así no me había pasado en años.

 

Sin lugar a dudas QUIERO COMERME TU PÁNCREAS, es una excelente opción para este fin de semana. Pueden disfrutarla en Cinépolis. Les aseguro que les dejará un dulce sabor de boca que nos hace valorar la vida y cuestionarnos

¿Vivimos por vivir o vivimos para disfrutar del mundo que nos rodea?