¡Silencio!

Ella camina, con paso corto pero decidido. Retumban tres sonidos acompasados en la habitación; sus tacones y el bastón. Ha muerto su segundo esposo y debe honrar el luto: 8 años de vestir completamente de negro. Su madre e hijas cumplen el mandato, no pueden salir de casa y lo cumplen sin dudar.

¡Silencio!

Una de sus hijas se casa, no muestra emoción en su rostro, al igual que su hija quien sí está alegre pero esconde la felicidad que siente porque por fin podrá salir de ese martirio, dejará de angustiarse aunque se llame de esa manera.

¡Silencio!

Camina por la habitación, golpea el piso con el bastón y poco a poco las hijas entran a la habitación, deben terminar el vestido para la boda. Continúan bordando. Ella sólo observa, ¿qué pasará por su mente? ¿Acaso hubo algún momento de dicha en su vida o es que quizá, a pesar de que sus esposos estuvieron con vida, ella siempre fue de esa manera: seria, parca y muy dominante?

¡Silencio!

Las hijas comienzan a cuchichear sobre la boda, no tienen de que otra cosa hablar. Sólo las criadas salen de la casa, van por los víveres y es casi imposible que les cuenten lo que dicen o acontece en el pueblo. La madre se harta, golpea el bastón y las despide a su cuarto; es hora de rezar en lo que esperan su merienda.

¡Silencio!

De las cinco hijas la menor es quien se revela constantemente pero siempre termina subyugada, ya habrá momento de salir libre… eso es lo que cree.

¡Silencio!

La menor, la del espíritu libre y aventurero, pasional en exceso, se enamora de quien no debe, se entrega con quien no debe y eso será su perdición.

¡Silencio!

La fecha nupcial está próxima, el atuendo está listo. Aunque el novio visita constantemente la casa para ultimar detalles, sus intenciones son otras. Ama alguien más de ahí y es correspondido. Sin embargo, el destino es cruel y tiene preparado algo. Alguien los ve, da la alarma y él huye. La madre exige la escopeta, sale y se oye un disparo. ¿Lo habrá matado? La hija menor grita, llora y se encierra en su cuarto.

Golpe seco, ¿qué ha pasado?

Bernarda Alba:  hierática, siempre firme; no deja de ordenar.

Silencio, silencio he dicho. ¡Silencio!

Ilustración: Wilbert García @will_mono_cromo