Teatro

Frida Kahlo: fragmentos de vida

El amor es probablemente encontrarse a uno mismo, en cada paso o tropiezo, frente a la imagen que se proyecta como reflejo de Narciso en otro ser, o en los vidrios de los edificios que rodean las grandes ciudades del siglo XXI. Un acto de bondad es el amor, la vida es amor, el amor es…

A partir de un personaje polémico y controversial como lo es Frida Kahlo, el dramaturgo Humberto Robles elige la festividad de Día de muertos para darle voz a esa Frida acordonada por la plástica de su obra así como por la figura del muralista Diego Rivera (quizá el amor de su vida). Una Frida solitaria, melancólica, aferrada a la vida como fruto a la planta. El dolor de un personaje trágico que a través del color pudo soltar a cuenta gotas el chirriante pulso de su existencia.

A todo esto, surge la pregunta ¿Por qué Frida Kahlo? ¿A caso no se ha dicho todo respecto a ella? ¿Qué más queda por decir? ¿Una mujer del siglo XX tendría resonancia en el presente? Esas y otras dudas salen a flote antes de entrar al foro; porque Frida es un personaje que se ha sobreexplotado no solo en México, también en varios rincones del mundo. La moda ha decidido usar la intervención de diversos ilustradores, para imprimir a Frida en playeras de varios estilos y marcas, por su parte, los tatuajes no se quedan atrás, con color o en blanco y negro, más de uno quiere una Frida. Qué decir de los músicos. Hay Frida para todos, hasta el turismo sabe que es pieza clave de la identidad mexicana ¿Será cierto? Claro que sí, pero sería bueno recordarles que nuestra cultura es muy amplia, con muchos matices, y que hay más de una Frida/o en espera de un llamado.

Me adentro a un instante de la vida de Frida Kahlo, creado por el director de escena Abel González, el humo que invade el foro, funge como medio para cruzar al mundo de los muertos, el Mictlán. Frente a mí la imagen de un rincón hogareño, una habitación fría, sacada de alguna pintura costumbrista. El director ha sabido construir la atmósfera idónea para adentrar al espectador a la vida de Frida. La mesa está servida, el comensal muestra curiosidad por saber lo que está a punto de presenciar. Un reto para los creativos de esta puesta, tomando en cuenta la extensa gama de comercialización de dicho personaje. A escena, con una caracterización cuidada sale Frida, el mundo ahora está en sus manos.

El dramaturgo otorga su visión del mundo al director de escena, con la intención de hacer materia a la literatura dramática. Un unipersonal que tiene como misión hacer un recorrido por esos matices que quizá se han escrito en las tantas biografías que hay en la web, pero que a través de esta propuesta escénica, se lee por medio de la acción y de los sentidos. Una actriz que va mesurando su energía, en cada paso busca marcar la silueta de Frida Kahlo, los pasajes de su vida se vuelven por momentos más fuertes que la propia interpretación, llega a la memoria colectiva el trágico accidente que quebró no solo los huesos de Frida, sino también su vida. La fuerza de las imágenes inyectan adrenalina a la escena, la mirada de ésta Frida se transforma, lo dice todo, hay dolor y vida. El estatismo de la escena comienza a asfixiar al personaje, la metáfora es bella, desafortunadamente no se explota lo suficiente o por lo menos no de manera consciente. Como una bocanada de aire fresco, la escena se inunda de olor a tabaco, Frida vuelve a tomar fuerza para desafiar a quien la observa, a los muertos y a los vivos; artistas o políticos. La complicidad se logra, pero un elemento irrumpe, es la metáfora de la muerte que bien podría motivar al personaje al grado de complejizarlo, pero lamentablemente no alcanza a conectar con la situación, la comunicación se pierde. Aún así, Frida canta, afinada (se agradece) porque por un instante hay ternura en un personaje trazado por la muerte.

Una obra que logra equilibrarse en medio del fenómeno Frida Kahlo, la creación de atmósferas es un acierto, una guía para el espectador, porque leer a través de los sentidos potencializa el mensaje. Por otra parte, la interacción que hace Frida con los espectadores, conecta virtuosamente, para llevar al personaje al terreno de lo tangible y así convertirlo en memoria.

Frida Kahlo es un personaje que pesa dentro y fuera de la escena, porque forma parte del inconsciente colectivo. Esta propuesta busca aproximarse al espectador a vivir y a respirar un poco del dolor que vivió esta mujer, el cual cubrió con color y texturas, para plasmarlo vorazmente en su obra pictórica. Una puesta en escena que sensibiliza por el simple hecho de exponer a una mujer que vivió el amor, el dolor, la soledad, la vida… la muerte. Porque el dolor viene acompañado de vida y la vida de dolor.

Frida Kahlo: Viva la Vida.

Dramaturgia: Humberto Robles  | Dirección: Abel González  | Actuación: Minerva Velasco

Foro 37 Teatro Boutique  | Londres 37, Col. Juárez, CDMX.

Sábados 13:00 Hrs del 3 al 24 de noviembre de 2018

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