Tempestad o la incapacidad de ser feliz

 

La última obra escrita por William Shakespeare será el preludio para que cinco actores se enfrenten a sus desequilibrios emocionales que han vivido a lo largo de su vida, para así cuestionar su lugar en este mundo.

Los cinco actores viven en un constante conflicto existencial propio de la falta de oportunidades que han tenido a lo largo de sus carreras. Sorteando los conflictos y problemas que llegan con la edad adulta se dan cuenta que viven precariamente, que sus sueños artísticos los han dejado varados en un abismo en el cual, el teatro ha quedado en el último peldaño de sus sueños.

Uno de ellos busca no dejar morir ese anhelo y encuentra en La tempestad de William Shakespeare la obra ideal para volver a confrontar esos sueños. Él será el hilo conductor para que los otros actores se cuestionen sus ideales artísticos y vuelvan al escenario.

El montaje de la obra les hará ver que no sólo se enfrentaran a los problemas propios de una puesta en escena, en el trayecto de la puesta también quedaran inmersos en sus recuerdos más entrañables, los cuales les harán cuestionarse el sentido de su obra artística y de sus vidas.

Es así como ellos harán un recorrido introspectivo por los recuerdos de su infancia y adolescencia. Ese reencuentro con sus recuerdos que los llevará por los dulces caminos de esa etapa, la facilidad con que podían sonreír, las amistades sinceras, la sutileza de la felicidad; sin embargo, también les hará recordar su obscuro pasado, el cual ha marcado un presente gris, un presente gris que augura un futuro lleno de tormentas del cual les será difícil escapar.

Esta puesta en escena del director Marco Vieyra realiza una metáfora escénica de los conflictos internos con los que viven algunos artistas teatrales, la importancia de su roll en la sociedad, así como la importancia de su condición humana. De tal manera, los actores logran transmitir esa sensación de vacío existencial al no entender su misión en la vida.

La puesta, en un inicio crea una atmósfera que desconcierta, la pauta necesaria para captar la atención del asistente. Una coreografía es el comienzo de un montaje que invita al espectador a formar parte de ella. La sutil escenografía les da libertad a los actores para que jueguen con el espacio, así es como crean diversas escenas sin necesidad de ningún elemento externo; el resultado es claro, llevar al espectador por los diferentes episodios de su vida.

De igual forma, la obra está diseñada para romper con la cuarta pared, lo cual hace que el público se una a las diversas escenas de la obra y forme parte del clímax dramático de la puesta en escena. Una obra que logra conectar con el público, y que provoca la reflexión acerca del significado de nuestra existencia.

 

Obra: Tempestad| Dramaturgia y Dirección: Marco Vieyra | Elenco: Karina Lechuga, Mayte Fierro, Francisco Rubio, Rodrigo Torres y Rafael Álvarez|Lugar: Foro 37 | Horario: Miércoles 20:45 h | Duración: 60 minutos | Costo: $250