Uno de los montajes musicales más lindos y limpios que he visto, una grata sorpresa de actuaciones, un equipo maravilloso que trabaja con tanto amor que se refleja en los resultados, con una escenografía que te acomoda en ese viaje en el tiempo que no quieres dejar, y ni hablar de la música en vivo, preciosa y exacta.
“Préndeme”, es una historia incómoda pero muy cercana a nuestros corazones, logramos empatizar dentro de una cabeza manipulada por un seductor que parece ser la única esperanza de su mundo, una obsesión que rebasa la cordura. Es curioso cómo a lo largo de la historia los recursos y conceptos como abogacía y superhombre pierden todo el sentido que deberían tener, los personajes se sirven de esos recursos para llegar a lugares extremos y oscuros justificadamente. Gonzalo Aburto y Nelson Carreras dan una clase magistral de actuación, pues cada justificación parece natural, cada pretexto para seguir en un plan tan cruel parece no afectarles, justo lo que imaginarías de dos personas que romantizan crímenes para poder estar juntos.
Crear un musical sirviéndose de una historia cruenta, permite llegar a sentimientos humanos más profundos que con el tono correcto manipulan al espectador para minimizar esa historia. La obra por sí sola te hace cuestionar qué impulsa a cada personaje a seguir en esa relación en donde ni siquiera confían el uno en el otro, con la necesidad de firmar con sangre su intimidad, y con un plot twist que derriba la manipulación con la que sentías empatizar.
Hay una progresión lógica de emociones en la misma progresión lógica de los personajes con la que el público agradece conectar, se logra una relación importante con la gente que mantiene viva la magia del teatro.





