El hospital más viejo del continente: Hospital de Jesús

En el punto donde se hallan las calles de Pino Suárez y República de El Salvador, es el sitio en donde Hernán Cortés y Moctezuma se encontraron por primera vez en 1519. Curiosamente esa esquina en el Centro Histórico de la Ciudad de México está colmada de historia, leyendas y anécdotas que a veces, por la prisa que inunda a la urbe, uno no alcanza a apreciar. 

Empecemos por mencionar que en la iglesia de esa esquina se encuentra una de las reproducciones más interesantes de Juan Correa (Pintor novohispano, 1646-1716) sobre el encuentro de los dos mundos. Además, en ese lugar (casi a contra pared) se hallan los restos del conquistador. Sin embargo, muchos se preguntarán por qué es que no hay una sola estatua de Cortés y la respuesta cercana es que el pueblo aún no acepta a ese personaje en la historia, disfrazando su actitud con un nacionalismo forzado proveniente de la época Independiente.

Lo que también es interesante es conocer que justo a un costado se encuentra el Hospital de Jesús que Hernán Cortés mandó construir en 1524, ya que el “hospital” mexica, llamado Tihuicán, quedó rebasado porque las tícitl (curanderas prehispánicas) ya se enfrentaban también con nuevas enfermedades provenientes del Viejo Mundo, como la viruela. Esta institución fue erigida para atender a los soldados españoles heridos durante la lucha contra el pueblo mexica.

En aquella época, se llamaba Hospital de la Purísima Concepción, y corría a cargo de la dirección del fray Bartolomé de Olmedo. Este es de los pocos lugares que siguen funcionando hasta nuestros días como su proyecto inicial y por esta razón destaca como una de las primeras edificaciones funcionales en Latinoamérica. Desde su creación, siguió operando ininterrumpidamente y tuvo los nombres de Hospital del Marqués y Hospital del Nazareno.

La arquitectura del hospital se asemeja más a un convento, con arcos de medio punto, dinteles y fuentes distribuidas en un par de patios divididos por una espectacular escalinata.

Es de igual manera importante resaltar que en la fachada de la iglesia se encuentra la puerta original de la Primera Catedral fundada por el conquistador y que según una cédula conmemorativa, se transportó piedra por piedra gracias a una donataria que ayudó a la conservación. Si observamos podemos darnos cuenta que en realidad la catedral era muy pequeña y hasta modesta. 

En lo que fue la antigua sacristía del templo, actualmente funciona como la oficina del director del hospital, donde se conserva un techo artesonado con flores de oro sobre un fondo azul, obra de Nicolás de Yllescas.

Los restos de Cortés fueron colocados en la iglesia por el Virrey Revillagigedo en 1774. Al mismo tiempo, Manuel Tolsá creó un busto del conquistador, así como su escudo de armas, en bronce. Hoy en día, todavía hay una pequeña placa en la parte delantera de la iglesia, a la izquierda del altar mayor, que indica la ubicación de la tumba.

En el testamento de Hernán Cortés decía que el gobierno de la Nueva España debía seguir manteniendo el hospital, y tras la Independencia, la familia del conquistador se encargó de solventar sus gastos. De esta manera, a diferencia de otros nosocomios de la época, éste nunca pasó por manos religiosas y siempre se apegó a la ciencia médica.

La arquitectura del hospital se asemeja más a un convento, con arcos de medio punto, dinteles y fuentes distribuidas en un par de patios divididos por una espectacular escalinata.

He de confesar que es en el único lugar en donde se puede observar un busto del conquistador, ya que por las razones antes mencionadas es un personaje que durante siglos se ha prestado para el doble discurso histórico de los historiadores, antropólogos y sobre todo la población en general.

ARQUEOLOGÍA ACCIDENTAL

Durante los trabajos de remodelación en 1962 se encontró en la calle de Mesones y Pino Suárez esta pieza monolítica de basalto que hoy se exhibe en el patio. La pieza está tallada en su totalidad con gran detalle de plumas y un rostro con nariguera. Algunos la identifican con Ehécatl-Quetzalcóatl por la cercanía del hallazgo con el basamento a esta deidad en el Metro Pino Suárez.

El acceso es público con credencial vigente o Identificación Oficial. Sería muy interesante visitar estos tesoros desapercibidos, ¿no lo crees? Si ya visitaste este recinto escríbenos tu experiencia en los comentarios.

 

Fotos: Tania Castillo Ponce

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