Leaving Neverland. Y lo escalofriante

 

Desde hace tiempo quería comentar en este espacio sobre algún documental. Ahora con el estreno por HBO, del controvertido “Leaving Neverland”, surgió la oportunidad. Se trata de una película documental dividida en 2 partes. En total 4 horas de testimonios que exponen el abuso sexual que sufrieron Wade Robson y James Safechuck, por parte de  Michael Jackson, cuando ellos tenían 7 y 10 años respectivamente.

La polémica era inevitable. “El rey del pop” es muy querido y admirado en todo el mundo. No creo que haya alguien en el planeta que no sepa quién es, o no haya escuchado sobre Michael Jackson. Son casi 10 años de su muerte y los fans no se hicieron esperar para reaccionar frente al documental. Los mismos fans casi cancelan su estreno mundial en el festival de Sundance. A partir de hoy 16 de Marzo se puede ver el documental en México.

Yo no sabía muy bien con qué me iba a enfrentar cuando empecé a ver Leaving Neverland. Después de media hora no podía creer lo que estaba escuchando y es que las declaraciones en voz de las víctimas son contundentes, apabullantes y generan un profundo terror y unos escalofríos por el nivel de perversidad. Estoy convencido que sea cual sea su opinión o su credibilidad hacía Michael Jackson, al ver este documental, su idea será otra.

Dan Reed, el director de este documental, ha declarado que la intención de su trabajo es el de exponer la sicología y el modus operandi de los abusadores, quienes empiezan con una profunda manipulación y dependencia. Algo así como un estudio sicológico sobre el abuso tomando a Michael Jackson como ejemplo. Y es que esto queda muy claro al alejar los juicios de valor o las primeras reacciones, que se pueden llegar a tener al respecto.

El documental dedica una gran parte a los antecedentes, y a la construcción de los lazos entre los niños y Jackson; también una gran parte a las consecuencias de las víctimas cuando son mayores.

Definitivamente no es el mejor documental que se pueda ver. Carece de objetividad de ambas partes, cualidad del género cinematográfico. Todos merecen una defensa. De repente, el ritmo es flojo y se siente con al menos 30 minutos de sobra. El gran acierto si se le mira fríamente, sería el hecho de generar en el espectador más preguntas que respuestas. Lo cual es algo que siempre he alabado debido a que es muy complicado lograrlo. Así mismo genera en el espectador un nivel de reacción muy interesante. Es un filme incómodo e interesante y que genera intriga en lo que va a pasar, así como un enojo, frustración y rechazo casi al instante.

Es interesante como el director maneja el tono de la película. Sin hacer un juicio de valor o emitir una opinión propia nos deja en claro, de qué lado está.

Recomiendo este documental con sus reservas. No es para todo el público. Por primera vez entendí la frase: No apto para audiencias sensibles. Si lo pueden ver, les aseguro que tendrán acaloradas pláticas durante varios días. Sin lugar a dudas es la crítica que más me ha costado abordar, ya que no sabía cómo tratar el tema. Me gustaría que me dejarán sus comentarios y opiniones.