Música Teatro

Ensayo sobre la fe: El distópico futuro humano

La realidad converge con la distopía, no sabemos a hacia dónde vamos, qué sentimos y mucho menos, quiénes somos. Nos encontramos perdidos en una enorme masa de gente que come pastillas para evitar anteponer la razón sobre cualquier otra cosa; no queremos tener respuesta a las premisas anteriores, queremos olvidar y pertenecer a la multitud robótica que solo sigue órdenes. Bajo esa premisa, Alejandro Contreras, presentó su más reciente proyecto musical-escénico, DDD Ensayo sobre la fe.

De fondo, una grabación repite palabras mecánicas extraídas de algún experimento-proyecto futurista. Las luces comienzan a descender hasta quedar casi apagadas. La grabación continúa repitiéndose con mayor velocidad. A ese mismo ritmo, las siluetas de nueve personas van tomando el escenario; calladas, con la mirada perdida, atentos y temerosos a la vez. No se mueven, están petrificados. Pareciera que aguardan algo, no, mejor aún, pareciera que esperan recibir órdenes.

Todo cesa en un instante. Reina la oscuridad en aquella habitación tétrica. No hay sonido, sólo una constante incertidumbre por saber qué sigue. Un destello de luz surge de entre la oscuridad y se postra sobre el dictador. A su costado; una fila de cada lado incluye tres estatuas de carne y hueso. No se inmutan.

Se rompe el silencio tras una voz fría y seca, sus oraciones van cargadas de odio. El discurso abunda en la mezquindad de la raza humana, misma, que ha sido abolida de una forma sutil, precisa y objetiva. No fue necesario el sufrimiento físico, basto el avance tecnológico para crear una píldora capaz de extraer cualquier forma de pensamiento racional.

Comienza el ritual- posterior a una ingesta- Ahora no hay maniquíes ni estatuas. Tenemos frente a nuestros ojos bestias humanas que se mueven automáticamente. Sobre sus rostros hay sonrisas dibujadas con maldad, ademanes locuaces y movimientos decadentes. El efecto próximo es una felicidad falsa; ahí no hay preocupaciones, sentimientos caritativos y mucho menos, vehemencia. No hay pasiones ni suplicas, tampoco hay recuerdos y arrepentimientos, simplemente, ya no hay fe en nada.

En el suelo, yacen inmunes a todo. ¿De dónde sacan fuerzas para seguir adelante? ¿Con qué objetivo pretenden continuar ese martirio? La respuesta es lógica después de verlos convertidos en animales desesperados. Desean una dosis más. Anhelan permanecer dopados y encapsular su vida en aquel pequeño lapso de tiempo-espacio inmune a cualquier tipo de contacto dañino.

Bastó echarle un vistazo a esta obra de teatro, para entender que la ciencia ficción se ha encargado de abofetearnos una y mil veces de la manera más ridícula que nos podamos imaginar. Se ha burlado sin cansancio de lo predecible que podemos llegar a ser la humanidad. Sin molestia alguna, nos ha tomado entre sus manos futuristas y ha jugado con nosotros de una manera atroz y divertida. Decide sin preocupación alguna, el destino de la raza humana y su sentir ante todo ello. te pregunto, ¿Estarías dispuesto a probar una de esas pastillas?

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may also like

Teatro

PUN ¡Historia asquerosa para niños que se echan vientos. Convivió escatológico para chicos y grandes sobre las implicaciones de crecer

Para nuestra sociedad contemporánea lo escatológico es aun un tema tabú y por ello conforme crecemos se nos enseña a
Teatro

El cuello de Cristina. Matar para escapar

Para muchos escapar de las consecuencias y decisiones de sus actos  es apenas un anhelo constante y difícil de conseguir,
Verified by MonsterInsights