Música Teatro

Sonidos que dan color a la CDMX

Las ciudades se caracterizan no sólo por albergar violencia, ruido y caos; sino también por ser el escenario de una gran diversidad de historias, unas melodramáticas, algunas comedias románticas (al estilo americano, con tintes mexicanos) pasando por las estrepitosas tragicomedias, sin dejar a un lado las adoradas farsas, y qué decir de las constantes tragedias. Todo eso y más vive de manera casi natural en el hábitat citadino, y por qué no, en ésta singular CDMX.

Basta con detener por un instante la mirada y observar a quienes están alrededor tuyo o mío, para presenciar las historias que están a punto de suscitar ó de finalizar, según sea el caso. Ser testigo aporta un beneficio: ver un momento de teatralidad. En la calle, en las oficinas o en las plazas comerciales se pueden apreciar tramas mejor estructuradas que las que (por desgracia) ofrecen ciertas obras en la cartelera teatral. Definitivamente la envidia debe corroer en estos momentos, a esos cientos de dramaturgos que permanecen aislados, desaprovechando las miles de posibilidades que ofrece la ciudad como material dramático; por su parte, aquellos “dramaturgos amateur”, que podrían ser en este momento tú o quizá yo… (uno nunca sabe), son los responsables de construir conflictos tan llenos de verdad, para así brindarle vida y color a las calles, que desafortunadamente, están permeadas por el automatismo monocromático de los citadinos.

Es necesario hablar desde lo que nos acontece como ciudadanos, como mexicanos, en todos los géneros posibles, con estilos diversos, para que a nosotros como espectadores, se nos vincule de manera natural, en un acto de revelación, nuestra problemática como habitantes de la CDMX; hace falta sobre los escenarios, historias que tengan algo qué decir para que al final del día provoquen, y en el mejor de los casos generen acciones de cambio.

La propuesta escénica Mi Ciudad Monstruo, se presenta con la pregunta ¿quién quiere dejar de vivir en la CDMX? una respuesta que podría incluir de manera autómata un monosílabo, pero ¿por qué debería pensar en dejar la CDMX? si este lugar forma parte de lo que somos como citadinos, como “chilangos”, sí, hablo de aquello que nos distingue: los modos, las formas, pero sobre todo ese color que llevamos a cualquier parte de México y del mundo. La CDMX no es un lugar común, los monosílabos no dan respuesta a lo que se vive y respira en ésta ciudad, pensarlo de manera contraria, me preocuparía en términos de identidad. Un tema que de manera oportuna, aborda Julieta Nava, la directora de éste espectáculo, que nos presenta un trabajo de improvisación, no en términos actorales, sino musicales, porque hay que destacar que son un grupo de mujeres, que a través de la flauta, trompeta, saxofón, percusiones, violín, contrabajo, chelo y acordeón; nos sitúan entre el ruido y los sonidos típicos de ésta ciudad para reconocerla, sentirla y escucharla: un acto de identificación.

De manera virtuosa, con un “¡llévele llévele!”, “¡Pásele güerita!”, “¡Fierro viejo que venda…!”, las intérpretes logran situar (aunque al principio de manera tímida) al público para sacar muecas, risas y algunas otras expresiones como parte del folklor citadino que se expone en escena. Un trabajo que posee teatralidad por el simple hecho de estar dentro de una convención: ellas sobre el escenario, nosotros, los espectadores, en las butacas. Pero su verdadero valor, radica en la proximidad que generan al invitar al espectador a escribir una pequeña historia suscitada en la CDMX, para que posteriormente pueda formar parte de un ensamble sonoro y quizá reflexivo. En un acto reversible, los espectadores se vuelven parte de otro ensamble, con la cálida dirección de Julieta Nava. Un momento que convierte al espectador en ejecutante y por momentos, a las intérpretes en espectadoras.

Un espectáculo que por su naturaleza exige salir de los foros, para alojarse en medio de las calles, para que los sonidos de sus instrumentos puedan invitar al coqueteo de quienes transitan de manera cotidiana dentro de ésta Ciudad Monstruo. Su estructura fragmentada estanca la improvisación dramática no así la sonora; por otro lado, paradójicamente, esa fragmentación sustenta la posibilidad de que Mi Ciudad Monstruo salga del escenario, para vivir entre mercados, plazas, parques e inclusive esos “nuevos” espacios que el Sistema de Transporte Colectivo Metro está activando de manera “frecuente”.

En definitiva, necesitamos propuestas artísticas y culturales que hablen de lo que sucede entre las calles de la CDMX, un entretenimiento pensado no sólo como medio para reír y recordar la infinidad de historias que se viven, sino también para reflexionar en torno a nuestra identidad y las formas en cómo vivirla y por supuesto defenderla.

Mi Ciudad Monstruo es un espectáculo sonoro e interactivo, que por un instante te sacará de tu cotidianidad para convertirte en un improvisador sonoro. ¿Qué historia de la CDMX estás dispuesto a compartir?

 

Dirección: Julieta Nava | Elenco: Eva Osnaya (Flauta y teclado), Libertad Guzmán (Violín), Ana Estévez (Acordeón), Daniela López (Saxofón), Magali Flores (Contrabajo), Zaira Ruíz (Trompeta), Julia Sánchez (Percusión), Cecilia Rivera (Chelo) | Foro 37 Teatro Boutique Londres 37, Col. Juárez CDMX | Última Función: Jueves 17 de mayo, 20:00 Hrs.

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