El hombre que vendió el mundo

 

El nombre de David Robert Jones, no nos dice mucho, pero en cambio el de David Bowie, nos remonta al músico, compositor, actor, productor discográfico y arreglista británico, renombrado como el “camaleón del rock”. David Bowie se distinguió por ser innovador, y al mismo tiempo, por poseer una gran profundidad intelectual en su trabajo. El álbum “The Man Who Sold the World”, que da nombre a una canción junto con toda la trayectoria y vida de Bowie, inspira a Javier Márquez para escribir la obra de teatro El hombre que vendió el mundo, la cual se presenta en el Foro La NaBe, hasta el 26 de mayo.

El hombre que vendió el mundo es una obra de teatro compuesta por crónicas donde pareciera que Javier Márquez nos introduce en los sueños, imaginación o subconsciente de David Bowie. Donde un hombre en el universo, está perdido y encontrado al mismo tiempo, rodeado de estrellas; Un camaleón bajo la luna, que se alimenta de aire, parecieran los recuerdos de un Bowie alucinante lleno de imágenes fantásticas y reales que, combinadas, nos dan una fotografía de cómo era el pensar del llamado “camaleón del rock”.

 

Bajo la dirección de Laura Muñoz, quien también actúa en el proyecto, vemos un trabajó físico preponderante, donde a cada discurso, se ejecutan movimientos y acciones que no corresponden con lo que se nos esta narrando, sin embargo, esta combinación nos permite sintetizar la información y comenzar a dar sentido a lo expuesto, como símbolos que nos van otorgando datos sobre la genialidad de Bowie. Junto con Laura Muñoz, los otros actores que dan vida a esta propuesta escénica son Javier Márquez y H. Iván Arizmendi, quienes en conjunto dan sentido a lo que aparenta no tenerlo, es este mundo onírico propuesto por los creativos.

Los elementos escenográficos puestos estratégicamente dentro del escenario permiten que visualmente se construya un juego que atrapa, pues los recortes cuadrados y rectangulares sobre el piso del escenario en color blanco, contrastan con lo negro del espacio.

El uso de los bancos con su luz por debajo, y el monitor del televisor terminan por envolver la ficción de la atmosfera. El vestuario con rasgos excéntricos y futuristas, resaltado del uso de los colores negro, azul y rojo. La iluminación de igual forma con tonos azules y rojos para ambientar, tanto es así que uno evoca a Inglaterra fácilmente. Y por último la musicalización y efectos de sonido, así como el uso de la utilería, destacándose el uso de hielo, terminan sumándose para crear un bombardeo de imágenes.

Saltos, movimientos coreográficos, congelamientos, hielos proyectados, etc., son algunos de los elementos que se pueden disfrutar dentro de El hombre que vendió el mundo; que sin ser fanáticos de David Bowie cualquier persona puede disfrutar de la obra, pues las ideas e imágenes creadas a través del texto, sumadas a las creadas por los elementos visuales de la propuesta escénica, hacen que uno como espectador, se sienta atrapado todo el tiempo en los diferentes discursos que se entretejen, todos alrededor de una misma figura, David Bowie, homenaje que Javier Márquez crea y que seguramente para los fanáticos, tendrá una lectura más profunda.

 

El hombre que vendió el mundo | Dramaturgia: Javier Márquez | Dirección: Laura Muñoz | Elenco: Laura Muñoz, Javier Márquez y H. Iván Arizmendi. | Foro La Nabe, Dr. José María Vertiz #86, Col. Doctores, Alcaldía Cuauhtémoc. Domingo 18:00 hrs.

Hasta el 26 de mayo de 2019

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