Escorial: “La muerte está en la escalera…”

 

Los perros y las campanas ladran. La muerte ronda el palacio real y con cada paso que avanza presagia la más terrible de las desgracias.”

Es justamente un fragmento de la obra teatral Escorial que encierra la parte medular de esta trama emotiva, original de Michael de Ghelderode, y que es llevada a escena con actuaciones que incluyen malabares, en un escenario en donde el trono es una silla inmensa que muestra que el poderío le queda grande al inminente jerarca, matizado con gran sufrimiento bajo su corona real.

Este drama, anteriormente fue representado por Roberto Sosa en el rol del Rey, y por Patricio Castillo en el papel del Bufón, en el foro del Teatro Helénico. Por más está decir, que son dos actores muy reconocidos en el medio del espectáculo, por sus participaciones tanto en cine, como en teatro y televisión, medios que los han dado ha conocer cómo “grandes talentos”.

 Sin embargo Dan Alvarado y Diego Cárcamo, actuales interpretes de este drama, no le piden nada a los “grandes talentos” ya que se desempeñan con gran talento histriónico en esta propuesta escénica, pues muestran tener gran dotes y talento en la plástica actoral. 

Cabe aquí mencionar que los personajes de Escorial interactúan bajo dos roles difíciles de interpretar; y decimos difíciles pues para ello se necesita, además de un gran talento histriónico, una condición física que ambos poseen y, que en esta puesta en escena, hacen gala de ello ejecutando difíciles números como el de trepar una pared simulando ser un mico o el pararse en dos manos entre otros números más.

Un escenario en donde el trono es una silla inmensa que muestra que el poderío le queda grande al inminente jerarca, matizado con gran sufrimiento bajo su corona real.

 Amanera de sinopsis, la historia trata de un Rey que intenta ahuyentar a los espectros que al parecer rondan en su mente, a través de la alegría que le proporciona su Bufón, mientras la reina se encuentra en el ocaso de su existencia. 

Este último personaje, es decir el de la Reina, sólo aparece como apoyo para desarrollar la trama, pues nunca aparece personificado en escena, pese al peso escénico que le infiere el autor dentro de los diálogos, sin embargo es indispensable mencionarla constantemente, para el entendimiento del drama. 

La trama nos introduce en una historia que se desarrolla en una corte, en donde el ambiente adverso que se percibe, es parte del duelo ante el advenimiento de la muerte eminente de la Reina. Así la atmósfera se torna triste e impenetrable.

El Rey y su Bufón son víctimas del dolor que el Rey intenta disminuir o “disimular” mediante las risas simuladas del Bufón. La locura parece penetrar las inmensas paredes del castillo, junto con el presagio de la muerte. 

Ante tal adversidad, el Rey y su Bufón deciden cambiar sus roles dentro de la corte, jugando  a ser cada uno de ellos, en el otro. Momento escénico matizado con una mezcla de gran gracia e infortunio, resultado de dicha decisión, en donde se expresan las vicisitudes entre ambos.

Dos personajes más entran en escena. Ambos con roles secundarios, pero que le dan coherencia a este drama, el cual es presentado en un solo cuadro escénico a media luz, para lograr transferir al espectador esa atmósfera que pregona la desgracia en el reino. En el escenario aparece una enorme silla, a manera de trono y atrás se contempla a un personaje montado en dos altos zancos, a manera de juglar, quien permanece callado la mayor parte del tiempo escénico, pero quien lleva finalmente la nefasta noticia.

Una atmósfera que está acorde con la frase textual de la dramaturgia de Michel de Ghelderode y que reza de la siguiente manera: 

“No se confíen. La muerte está en la escalera algo aturdida, me imagino, de escuchar tantas porquerías”

Escorial se presentará del 18 de mayo al 8 de junio, los días sábados a las 19:00 horas, en el Teatro La Capilla.

 

Escorial | Dramaturgia: Michel de Ghelderode | Traducción: César Jaime R. | Dirección: Luis Barrera | Elenco: Dan Alvarado, Diego Cárcamo y César Nicolás.

 

Fotografía: Cortesía Teatro La Capilla

 

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