Teatro y Literatura: Jonás y sus libros voladores

 

La literatura infantil o mejor dicho, la literatura para niños es una puerta que necesariamente tendría que atravesar cada uno de nosotros en nuestra infancia. Seres fantásticos, mundos inimaginables, historias que parecieran reales; niñas y niños destinados a defender su propio mundo… porque las aventuras siempre le vendrán bien al desarrollo integral de los niños. 

Existen varias ofertas teatrales que poseen características similares a la literatura, que despiertan y potencializan la imaginación, emocionan y seducen con sus personajes, vestuarios y ambientes. Cabe destacar que la ciudad de México es privilegiada al tener una cartelera extensa con ofertas teatrales pensadas para niños, que van de lo profesional a lo amateur. 

“Jonás y sus libros voladores” es una de esas propuestas escénicas que tienen la capacidad de conectar en términos emocionales con los niños y por qué no, con los adultos. Es una obra que plantea la historia de un niño huérfano, que a través de la literatura, se adentra a un mundo lleno de posibilidades, un lugar en el cual podrá encontrar respuestas, amigos y quizás un nuevo comienzo. La literatura de Dorte Jansen (autora de la obra) se va dimensionando sobre la escena para crear un presente que engancha en cuando los personajes de esta historia aparecen para así crear un mundo fantástico que gracias al trabajo actoral se sostiene.

Tres actores en escena son los encargados de invitar al espectador a imaginar el mundo de Jonás y sus elocuentes amigos. Frente a una audiencia nada fácil, ensimismada en los dispositivos telefónicos, videojuegos y cualquier otro distractor que apremie a la inmediatez, se encuentra el plausible esfuerzo de los actores Alessandro Perera, Mariana Ayala y Salvador Dominguez, por lograr una precisa creación de personaje que evoca un presente, un estar sobre la escena, aunque por momentos Jonás (Salvador Dominguez) se muestre un poco sombrío y en ocasiones parco, la historia no deja de envolvernos. 

El “acompañamiento” lumínico desafortunadamente juega en contra del montaje ya que descobija la ficción al no crear atmósferas que potencien el buen trabajo que los actores ejercen sobre la escena. Porque los momentos cumbres de la obra pasan de largo al no tener armonizados los elementos técnicos para subrayar el mundo de Jonás y así el espectador pueda fluir dentro de la propia ficción. 

Contrario a esto y de manera acertada, está el acompañamiento musical por parte de Mariana Ayala, que brinda color a la escena, matices y niveles que se disfrutan. La genialidad con la cual se ejecuta el elemento musical junto con las interpretaciones, acotan acertadamente la historia de “Jonás y sus libros voladores”.

El hacedor teatral debe considerar que el público infantil posee cualidades superiores a las de un espectador adulto, la imaginación es una de ellas; sostener el montaje en la convención teatral resulta agresivo para el espectador, llámese niño o adulto. Porque ahí radica la diferencia entre literatura y creación escénica. El teatro tiene que crear atmósferas que acompañen la historia, crear personajes que respiren sobre la escena, para construir un presente que conecte con quienes de manera reservada observan y en el mejor de los casos siente. 

“Jonas y sus libros voladores” logra conectar con el espectador pese a la ausencia de una iluminación que acompañe y catapulte la esencia del mundo de Jonás.  La historia es divertida, con matices melancólicos y con un personaje clásico de la literatura: el Soldadito de Plomo, que seguramente traerá remembranzas en niños, pero sobre todo en adultos.

El publico asistente encontrará en la historia de Jonás la vigencia que sigue teniendo la literatura como medio para imaginar, sentir, crear y posiblemente accionar. Cabe destacar que este montaje tendrá en cada función un autor de la literatura para niños, con la finalidad de promover y difundir la extensa oferta literaria que existe.

 

Jonas y sus libros voladores | Dramaturgia: Dorte Jansen | Dirección: Alberto Cerz | Elenco: Salvador Dominguez, Alessandro Perera y Mariana Ayala | Música en vivo: Mariana Ayala | Producción General: Viajero Sin Equipaje | Teatro La Capilla, Madrid 13, col. Del Carmen, Coyoacán, CDMX. 

¡Funciones hasta el 12 de mayo!

Domingos 12:30 horas

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