Turambul: ¿Un lugar muy lejano?

Las lecturas nos permiten viajar a lo largo del mundo mientras estamos en nuestra pequeña habitación…
Matilda ( Roald Dahl, 1988)

 

La literatura tiene la virtud de impulsar la imaginación de quienes por iniciativa propia o por “obligación” se adentran en el mundo de las letras. Son las situaciones cotidianas o el desdoblamiento de mundos inimaginables los responsables de potencializar aquello que está escrito.

Aunado a la literatura está el teatro, creador de realidades que sólo viven en el momento en que son interpretadas por los personajes. Frente al escenario se da un encuentro entre mundos paralelos que buscan ser descubiertos por espectadores deseosos de vivir a través del otro. Ya sea entre letras o frente a un escenario, el imaginario ansía ser develado.

Los domingos de teatro son ideales para recordar la importancia de compartir. Habitar un espacio designado a la acción dramática. Con la emoción de llegar a la butaca, con bebida en mano o algún otro alimento porque —al igual que el cine—,  el teatro ha visto en el servicio de dulcería o cafetería, un medio para romper con la ambigüedad, esa solemnidad que erróneamente se le ha adjudicado como etiqueta cultural. Asistir al teatro siempre ha sido todo menos una prioridad, con un #TeatroMexicano, se exhiben en las redes sociales  las miles de fotografías que circulan como prueba viviente de haber presenciado un suceso lastimado y en muchas ocasiones olvidado no solo por las políticas públicas, sino también por su sociedad.

Entre lo masivo de las carteleras teatrales y los hastags de moda, se pueden encontrar propuestas para todo tipo de público, que van más allá de un “Me gusta”. El teatro así como la literatura siguen teniendo cabida en los discursos actuales, ya sea un clásico de Shakespeare o  las llamadas “nuevas” dramaturgias.

A los escenarios de la Teatrería, regresa una obra de teatro que toma como argumento un clásico de la literatura infantil mexicana: La Peor Señora del Mundo de Francisco Hinojosa, ilustrado por el legendario Rafael Barajas “El Fisgón”.

Un texto que ha sido adaptado  por la directora de escena Martha Torres, para crear la puesta en escena titulada de igual manera que el cuento: “La Peor Señora del Mundo”. Una propuesta que muestra el terror que viven los habitantes de una ciudad “lejana” llamada Turambul, y que son víctimas de una mujer mezquina, que usa la violencia como parte de su naturaleza. Esta adaptación, producida por Animista Teatro Producciones, propone a dos personajes que resultan ser paradójicamente actrices de teatro, ellas serán las encargadas de ir guiando al espectador por los pasajes del cuento original, haciendo uso de la metateatralidad (teatro dentro del teatro) como medio para evocar a La Peor Señora del Mundo e ir mostrando la crueldad que es capaz de ejercer hacia los demás. La mezquindad  de La Peor se irá develando no solo por su divertida caracterización, sino también por el absurdo de sus acciones, las cuales garantizarán la inmediata empatía, efecto del caricaturesco personaje de Hinojosa.

Una ciudad “lejana” que por instantes bien pudiera reflejar la violencia que se vive en nuestra ciudad, niños que traspasan la ficción para tomar forma y nombre;  una violencia que diariamente padecen los niños en manos de sus propios  padres e inclusive por quienes dicen tener derechos sobre ellos, La Peor Señora del Mundo no solo habita en el cuento de Hinojosa o en la adaptación de Martha Torres, lamentablemente también respira junto a nosotros. Acciones como alimentar a los niños del cuento y de la obra con comida para perro suena absurdo e imposible, pero basta con leer un encabezado de las noticias para ser testigos de la crueldad que existe en nuestro país y en el mundo. En esta puesta en escena el discurso ante la temática se torna inconsistente, porque las situaciones se abordan desde los elementos narrativos, olvidando el poder de la acción dramática.

La adaptación de Martha Torres es una propuesta que pretende accionar la narrativa del cuento, pero desafortunadamente transita entre los límites de lo ilustrativo, acto que resta poder a la escena; en consecuencia, se exaltan las poderosas ilustraciones del “Fisgón” que habitan en quienes han llegado al convivio teatral con la lectura del cuento como referente. La Peor Señora se desplaza sobre el escenario como un trazo viviente del cuento original. Los colores del característico vestuario de la protagonista, orillan al espectador a no perder de vista a este grotesco personaje, interpretado de manera precisa por la actriz  Angélica Escamilla, quien seduce al instante por su genialidad y  naturalidad con la cual aborda al personaje.  Con mesura, se esbozan los rincones de Turambul, lugar donde habita La Peor Señora del Mundo.  De manera menos virtuosa, los personajes encargados de interpretar a las actrices que serán víctimas de La Peor Señora, no exploran al máximo las posibilidades de vivir las situaciones que el personaje protagónico traza sobre el escenario,  probablemente los vacíos en la estructura de la adaptación, debilitan la posible transición de dichos personajes, por lo cual su conflicto interno queda sustituido por la literalidad del mismo.

Una de las virtudes de este montaje, es el rescate de la literatura para niños, un cuento que es un clásico para los mexicanos y que por medio de esta puesta en escena, los niños pueden relacionarse con el teatro, además de aproximarse a otras literaturas. La historia conecta con el espectador, porque al estar frente a una situación adversa, por más absurda que parezca, el diálogo, la unidad, la empatía, la astucia y la solidaridad, son herramientas que fomentan la resolución de conflictos. No hay nada peor que la apatía y ante las risas de lo absurdo, la reflexión está latente, frente a las miradas de adultos y niños que probablemente sean los futuros amantes del teatro.

Conozcas o no el cuento  de Francisco Hinojosa, seguramente saldrás con una sonrisa en el rostro, porque tener de frente a La Peor Señora del Mundo no es cualquier cosa. Difícilmente tu mente se dispersará entre notificaciones, el parquímetro u otra situación aunada a la vida fuera del teatro.

 

Fotografía: Ariadna Juárez

 

La Peor Señora del Mundo  | Adaptación: del cuento de Francisco Hinojosa por Martha Torres  | Dirección: Martha Torres | Compañía: Animista Teatro Producciones| Elenco: Angélica Escamilla, Amparo Márquez y Grecia Valenzuela. Alternando: Roberta Suárez y Epy Vélez |La Teatrería: Tabasco 152, Roma Norte CDMX |Horarios: domingos 13:00 hrs.